Lo vemos muy claramente en este gráfico intradiario del Dax alemán:
Sólo al final (e impulsado por un ímpetu puntual en Wall Street), el índice alemán ha estado en la zona de ganancias en el día de hoy. Realmente, durante la mayor parte de la sesión, a lo máximo que parecía aspirar era a no perder mucho, porque fuerza y posibilidades de subir se le veían más bien pocas.
¿Razones? Las encontramos en este otro gráfico:
Se ha quedado atascado en la zona que media entre la confluencia de niveles de Fibonacci (rectángulo de color rojo) y la directriz bajista que viene uniendo los máximos desde el pasado mes de abril. Todo intento de superar esta zona ha sido no solo infructuoso, sino absurdo. Un asalto de este tipo requiere de fuerza y decisión y ambas cosas faltan por arrobas en el mercado europeo en este momento.
Pero lo peor no es eso. Lo peor es que esta semana, con el Día de Acción de Gracias de por medio el próximo jueves y con la sesión a medio gas del viernes (más valdría que cerraran ese día), poco se puede esperar que no sea dejar pasar el tiempo. Para todo lo que se requiere de fuerza, es decir, para subir, mejor lo aplazamos hasta la semana que viene. Eso sí, siempre que no aprovechemos el momento para dejarnos ir hacia abajo…
¿Y el Ibex? Bien, gracias. Como de costumbre, en su dinámica y atrapado en su propio gráfico:
La verdad es que el selectivo español no necesita de «seguidismo» del Dax para no subir. Lo hace él solito de maravilla. Este gráfico es la demostración del galimatías en el que anda metido nuestro Ibex desde tiempo inmemorial y muy especialmente desde comienzos de octubre pasado.
El Ibex está atrapado entre los 10.000 y los 10.600 puntos y sin visos de que pueda cambiar mucho la situación porque para eso precisaría del Dax y en estos momentos tampoco se puede contar mucho con el índice alemán.
En fin, que iremos dejando pasar la semana a ver qué va ocurriendo.
Al cierre, el Dax perdió un 0,25%, el Ibex un 0,13%, el CAC un 0,44% y el Eurostoxx un 0,21%.