Comenzaba la mañana con dos noticias estrella. En la parte negativa, la ruptura del acuerdo para salvar a Abengoa, lo que deja a la empresa al borde del concurso de acreedores. En la parte «positiva» (y entrecomillo porque esa es la valoración que hace el mercado pero no necesariamente la mía), el BCE filtra convenientemente a Reuters que estudia una QE2 para su reunión de diciembre.
¿Quién ganará? En Europa ganó el BCE y en España ganó Abengoa. Todo tiene su por qué y trataremos de desentrañarlo.
Lo de la QE2 puede que sea una simple patraña o una forma de bautizar a lo que Draghi lleva tiempo llamando ampliación de las medidas para hacer que suba la inflación, que ya tiene retórica el tío. Pero solo con que se vuelva a hablar de ello al mercado le ha dado una sacudida. Hay quien incluso ha sido tan descarado que ha esbozado una cara de sorpresa.
Puede que finalmente se tome alguna medida en diciembre, pero el mercado haría bien en desconfiar mucho de ello. La media de tiempo que el BCE tarda en actuar desde que Draghi empieza a anunciar medidas hasta que se aprueban viene a ser de casi un año y en ese periodo de tiempo tiene que «pelearse» al menos dos veces con el Bundesbank y una con la Comisión Europea. Para cumplir con ambas condiciones faltan algunos «asaltos».
Pero es que ayer más de uno se alarmó por el rumbo que tomaron los mercados europeos. La caída a plomo no sentó nada bien y no viene nada bien al objetivo del BCE de fomentar la inflación. Se necesita una Bolsa alcista para que la gente tenga confianza y gaste dinero, aunque no invierta un euro en una acción en su vida. ¿Qué mejor que retomar el rún-rún de las nuevas medidas a poner en marcha por parte del BCE. Efectivo, la verdad, sí que ha sido:
Esto es lo que ha sucedido con el euro durante la sesión europea. La idea de que el BCE va a redoblar sus esfuerzos lleva a la moneda única a debilitarse, que es otro de los objetivos nunca confesados del BCE pero más claros que el agua.
Como de costumbre, las empresas exportadoras se pusieron como motos. Se vuelve a la perspectiva de un euro en la paridad con el dólar y hay quien se atreve a pensar que incluso por debajo… Y todo esto por un teletipo que habla de que el BCE estudia… No quiero pensar lo que puede ocurrir el día en que en verdad pase algo.
Por supuesto, si las exportadoras eran las grandes favorecidas por la caída del euro, eso tendría que reflejarse en el Dax. Y vaya si se reflejó. Solo se permitieron dudar durante los primeros compases de la sesión y luego, rumbo al cielo.
Este es el perfil que debaja la parte negativa de la jornada en el Ibex 35, desde hoy Ibex 34 porque Abengoa ha sido fulminantemente expulsada del selectivo tras el cierre de la sesión.
Parece que el Ibex ha estado en la Luna y el Dax en la Tierra pero no, ambos han estado en el mismo sitio y a la misma hora. ¿Por qué la diferencia?
En primer lugar porque Abengoa se ha metido un estacazo de más del 50% hoy, pero eso es casi anecdótico a efectos del índice. Lo realmente importante es que si Abengoa quiebra o se declara en concurso, algunos bancos españoles las van a pasar de nuevo bastante canutas por el riesgo crediticio que tienen con la empresa de los Benjumea.
Pero por si fuera poco, aún escuecen las heridas del estudio de la Autoridad Bancaria Europea sobre cumplimiento de ratios de capital por los bancos de cara a Basilea III. Los bancos españoles están en el furgón de cola y son muchos los que piensan que las ampliaciones de capital va a tener que llegar antes o después, lo que no favorece precisamente que las cotizaciones suban.
Hemos dicho mil veces que es anormal y hasta cierto punto escandaloso que el índice del mercado español cuente con el número de bancos que cuenta y si hoy los bancos no lo han pasado bien precisamente, pues el selectivo lo nota. Sólo al final logró el Ibex remontar las pérdidas y cerrar con mínimas ganancias. Y gracias.
Eso sí, desde mañana mismo Abengoa no estará en el Ibex. Se cumple una vez más la máxima de que los valores que no son alcistas, si no son indiscutibles por volumen, salen de Ibex. Pero eso es lo de menos. Se ha tomado una decisión aparentando urgencia después de que el valor perdiera más del 50% al cierre, pero llegó a perder más del 70%. Y yo me pregunto. ¿No hubiera sido mucho mejor excluirlo del Ibex e incluso suspender su cotización sine die el mismo día en el que su propio auditor mostró dudas? ¿Por qué ahora sí si no ha entrado en concurso? ¿Porque se ha desplomado? ¿Dónde está la supervisión de la CNMV? ¿Es necesario reformar la Ley para que se tengan en cuenta supuestos que no se tuvieron en cuenta en su momento?…
En fin, cerremos con la parte alegre de la sesión:
La reacción alcista generalizada en Europa ha servido para que el Dax rompa por fin con el tandem que representaban la media de 200 sesiones y la directriz bajista. Por fin una buena señal…
Al cierre, el Dax avanzó un 2.15%, el Ibex un 0,20%, el CAC un 1,51% y el Eurostoxx un 1,74%
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