“Nuestra oportunidad ahora es ser capaces de generar la solidez y confianza que se espera de un gran banco global pero con la agilidad de una empresa más pequeña”. Es el mensaje que la presidenta del Banco Santander, Ana Botín, lanza en la VIII Conferencia Internacional de Banca, organizada por la entidad.
“Debemos mejorar constantemente nuestros estándares de gestión del riesgo y de crédito para asegurarnos al tiempo crecimiento y estabilidad a futuro, además de ofrecer servicios bancarios mejores, más fiables, más rápidos y más baratos en intervalos de milisegundos y fracciones de céntimos”, añade.
“Empresas que no son bancos están haciendo algunas de las cosas que hacemos los bancos: gestionando pagos, concediendo créditos e incluso llevando a cabo la transformación de plazos. Están compitiendo en nichos significativos de nuestro mercado. Pero no son bancos. Operan con horizontes distintos. Y no pueden hacer la mayoría de las cosas que hacemos nosotros”, argumenta Ana Botín, que reconoce que “todos los bancos nos estamos convirtiendo en empresas de tecnología”.
En este contexto, la presidenta del Santander reivindica el tamaño: “La economía mundial necesita un ecosistema diverso, con bancos grandes y pequeños, globales y locales, con modelos de negocio, estructuras de financiación y bases de clientes diferentes”.
“El tamaño no es el problema. Lo importante para nuestra seguridad económica es si el banco es gestionable de forma efectiva”, señala Ana Botín, que recuerda que el Santander es “un banco global, pero las raíces de nuestra fortaleza son locales”. “Tenemos masa crítica en nueve países y somos líderes en financiación al consumo en Europa”, insiste.
“Nuestro tamaño nos ha permitido ayudar a miles de empresas europeas a crecer en Europa y a dar sus primeros pasos en Latinoamérica, y viceversa para nuestros clientes en Latinoamérica. Los grandes bancos internacionales contribuyen a fomentar el comercio y la inversión entre países. Los grandes bancos también desempeñan un papel importante colaborando con el sector público. Ayudan a ejecutar la política fiscal mediante una recaudación tributaria eficiente. Apoyan en materia de seguridad implantando procedimientos anti corrupción y anti blanqueo de capitales. Crean las herramientas financieras necesarias para financiar infraestructuras y otras necesidades públicas. Pueden ayudar a abordar grandes problemas sociales como el cambio climático, invirtiendo en empresas de energías renovables o dando ejemplo con sus políticas de riesgo medioambiental”, argumenta la presidenta del Santander.
La rentabilidad baja del 20% al 4%
“No es posible alcanzar los niveles de rentabilidad anteriores a la crisis”, admite la presidenta del Santander. “Durante los últimos años, el coste del capital se ha mantenido en niveles cercanos al 10% para los bancos europeos. Pero la rentabilidad de ese capital ha caído desde el 20% de 2007 al actual 4%”, enfatiza.
Pero Ana Botín se muestra optimista sobre el futuro de la banca, siempre que sea “responsable, flexible y rentable” y sepa aprovechar sus ventajas frente a los nuevos competidores que están operando en segmentos del negocio financiero.
“Nuestro objetivo es crecimiento orgánico rentable, transformando nuestro modelo comercial y buscando maximizar nuestro beneficio por acción”, resume la estrategia del Santander.
“Al mundo de la banca nunca le faltó gente con gran inteligencia y energía. Será la integridad lo que determine nuestro éxito en los próximos años”, concluye Ana Botín su intervención.
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