Veamos la diferencia en un par de gráficos, porque es abismal:

Tenemos en el gráfico superior a un Dax que en las dos últimas sesiones ha sentado cátedra aprovechando las filtraciones y rumores en torno a la reunión del BCE la próxima semana. Se aleja a toda velocidad de la zona de congestión en la que topó simultánemente con la media de 200 sesiones y la directriz bajista.
En cambio, con el mismo horizonte, tenemos al Ibex que no rompe la directriz y eso que se ha trazado «generosamente». ¿Y el resto? Pues ninguno como el Dax; si acaso más cercanos al Ibex aunque en el caso del selectivo español es más preocupante que si logra seguir el ritmo del resto se topara con la media de 200 sesiones, algo que el resto ya ha superado.
En el gráfico superior tenemos al Eurostoxx, que deja atrás la media de 200 sesiones pero se encuentra algo alejado de la directriz bajista, en tanto que en el gráfico inferior vemos al CAC en una situación parecida, pero mucho más cerca de la ruptura de su directriz bajista.
Toda esta situación de mejoría viene amparada en la creencia de que la próxima semana puede haber novedades en cuando a la política de estímulos del BCE y que Draghi va a cumplir su palabra de luchar para conseguir algo de inflación en la Eurozona.
Recordarán que Reuters ya habla de una QE2. El mercado va por esos derroteros, atento a noticias que pueden desinflarse de la noche a la mañana. Que ya sabemos todos cómo se las gastan en el BCE y que una cosa es que Draghi diga tal o cual y otra muy distinta que pueda, que los alemanes mandan mucho…
Lo que parece claro es que el Dax apuesta por más QE y se beneficia de la creciente debilidad del euro, motivada también por la idea de que Draghi se va a subir al helicóptero que en su momento usó Ben Bernanke en Estados Unidos y que tiene incorporado una máquina de lanzar billetes.
¡Qué quieren que les diga! De Draghi me fio algo menos de lo justo y de lo que diga el mercado o de lo que apunten los índices me fio incluso menos que de Draghi. Lo único que sí tengo claro es que la caída de Abengoa ha vuelto a poner sobre el tapete que algo pasa en España y en sus empresas, incapaces de remontar el vuelo. Excesos cometidos hace años y no corregidos adecuadamente durante la crisis traen estas consecuencias. Es lo que tienen gestores dedicados a huir hacia adelante y auditores que parece que solo se han enterado de algo en el último momento.
Y, encima, la joyita estaba en el Ibex 35, del que hoy se ha despedido. Me dirán que «cumplía los requisitos» y responderé de inmediato que ahí está el problema. Un índice es algo más serio que un listado de 35 empresas que cumplen los requisitos. Sólo así se entiende que tengamos siete bancos o seis constructoras. Porque, como Abengoa, cumplen los requisitos. Unos requisitos que ofrecen estos lamentables resultados hay que cambiarlos y para eso están los sabios del Ibex, supongo…
En fin, algún día dejaremos de ser el hazmerreir del mundo. Ese día, por ahí fuera dejará de cuestionarse la fiabilidad de las cuentas de las empresas españolas y de los auditores. Episodios como este hacen un daño irreparable, pero a nadie parece importarle más allá de si entra un nuevo socio o no entra.
En fin, que me caliento. Al cierre, el Dax avanzó un 1,35%, el Ibex un 1,03%, el CAC un 1,08% y el Eurostoxx un 1,06%
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