El 21,5% de los españoles ven la jubilación cerca, al tener más de 50 años. El 16,9% son jubilados menores de 75 años. Y el 6,1% superan esa edad. La esperanza de vida en España se acerca a los 83 años. Son datos aportados por Elvira de la Cruz, directora del Área de Consultoría de ICEA, en la presentación del «Estudio social sobre la jubilación: expectativas y experiencias», coordinado por ella y editado por el Área de Seguro y Previsión Social de la Fundación Mapfre.
El informe refleja que el 31% de las personas que se han jubilado lo han hecho desde el paro. Y que al 32% de las personas próximas a la jubilación les gustaría seguir trabajando después.
La situación económica de los hijos es la principal preocupación de los jubilados y también de los que están cerca de serlo. El 24% de los jubilados piensan destinar sus ahorros a sus hijos.
La otra preocupación principal es la dependencia, tanto por la pérdida de autonomía como sobre todo por convertirse en una carga para los hijos. El 75% espera lograr una solución distinta a la de depender de los hijos. Pero sólo el 29% de los jubilados y el 35% de los activos la ha encontrado en productos financieros y aseguradores, patrimonio inmobiliario, cuidadores a domicilio, residencias o ayuda social.
El jubilado recomienda al joven ahorrar
Para el 80% de los jubilados y el 74% de los todavía activos, su jubilación es un privilegio respecto a la que tendrán los jóvenes. Por ello, el 59% les recomienda ahorrar y ser previsores, el 38% que consigan un trabajo estable y una buena carrera profesional, y el 27%, que contraten un plan de pensiones u otro producto financiero.
Pero el 39% de los jubilados y el 36% de los activos reconocen que no han contratado productos específicos para la jubilación. El 72% que sí lo hicieron se muestran satisfechos de haber tomado esa decisión.
El dato más preocupante es que el 70% de los españoles con edades comprendidas entre los 50 años y los 64 no han realizado nunca una consulta sobre la cuantía de su pensión futura.
Incentivos e información
Gerardo Pérez Otaola, de Mapfre Vida, reclama incentivos, «que no tienen por qué ser exclusivamente fiscales», para el ahorro a largo plazo. También, información sobre la pensión futura, «necesaria para que el ciudadano tome sus decisiones». Y medidas para fomentar la previsión social entre las empresas y los trabajadores. «Las empresas deben difundir la necesidad del ahorro a largo plazo», señala.
Pone el acento en la cultura financiera: «el objetivo más importante, pero el más difícil de conseguir, porque no genera resultados a corto plazo». Para ello, es necesaria la implicación de la familia, que debe «inculcar desde niños la importancia del ahorro».
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