Diciembre viene cargado de reuniones decisivas de los bancos centrales, que concentran la atención de los mercados. El primero en mover ficha es el Banco Central Europeo (BCE), que se reúne en Fráncfort el jueves 3. Mientras la Reserva Federal se prepara para comenzar a subir tipos, de manera paulatina, el BCE hará todo lo contrario y adoptará nuevas medidas de estímulo monetario.
“La pregunta ahora no es si va a optar por una nueva flexibilización de la política monetaria, sino más bien de qué proporciones estamos hablando de dicha flexibilización”, señala Christopher Dembik, analista financiero de Saxo Bank.
En su opinión, el BCE tiene tres opciones:
1.-Bajar solo la tasa de depósitos
2.-Presionar a los bancos con una tasa de depósitos de «dos niveles»
y 3.-Lanzar “un nuevo e inusual bazuca”.
Una bajada de la tasa de depósitos dejaría más margen a una mayor flexibilización. Saxo Bank cree que el BCE aprobará una disminución de 10 puntos básicos a 20 puntos básicos, de -0,2% a -0,3%/-0,4%.
“El BCE necesita mantener un poco de munición en caso de deterioro de la inflación en la zona euro o pánico del mercado a raíz de la probable subida de los tipos de interés por parte de la Reserva Federal”, opina Dembik.
La introducción de una tasa de depósito en dos niveles mete más presión a los bancos. Consiste en imponer diferentes tasas de depósitos basadas en el exceso del nivel de reservas depositados por los bancos en el BCE. Los bancos con altos niveles de exceso de reserva estarían sujetos a una tasa de depósito más negativa que los que tienen un nivel menos importante.
“La idea es, una vez más, empujar a los bancos a prestar dinero. En vista de este enfoque se podría sugerir tener una tasa de depósito inicial en -0,3% y una tasa de depósito «punitiva» en -0,4%”, señala el analista financiero de Saxo Bank, que cree que “sería, en todo caso, una medida de una complejidad sin precedentes en la política monetaria”.
El lanzamiento de un nuevo «bazuca» monetario para sorprender a los mercados se basa en que aún están disponibles muchos ajustes en el programa de rescate de activos: su extensión, el aumento de las compras mensuales, la introducción de nuevos activos, así como los bonos emitidos por las autoridades locales, o dejar caer el límite de compra del 25% de los bonos soberanos con calificación AAA.
“El BCE podría tratar de aprovechar el elemento sorpresa. La modificación del QE podría ir de la mano de una disminución de la tasa de depósito a fin de maximizar el impacto psicológico en los actores económicos de las nuevas medidas del BCE”, considera el experto de Saxo Bank, que reconoce que “a corto plazo, parece muy poco probable este escenario”.
Otros analistas coinciden en sugerir tres medidas de estímulo del BCE:
1.-un incremento del ritmo de compras hasta los 70.000 millones de euros mensuales,
2.-una extensión en el periodo de duración del programa de compras, pasando de septiembre de 2016 a diciembre
y 3.- volver a reducir el tipo de depósito, pasando del -0,2% al -0,3%
Menos retribución para el ahorro
Las medidas del BCE perjudican a los ahorradores, ya que la remuneración que recibirán por su dinero será mínima y además lo va a ser durante más tiempo. En cambio, beneficia a los que tengan hipotecas a un tipo de interés variable referenciadas al Euribor, que sigue a la baja con los tipos en mínimos históricos. Si además las medidas del BCE provocaran la subida de la inflación, éstos verían reducidas sus niveles de deuda.
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