Borrar el rastro en Internet de un familiar fallecido

04/12/2015

diarioabierto.es. La Fundación Edad&Vida ha lanzado una guía con una serie de orientaciones prácticas para saber qué hacer tras el fallecimiento de un familiar. Entre ellas, la eliminación de sus datos personales en Internet.

Desde la aparición de Internet, los usuarios de redes sociales, blogs, aplicaciones y otros espacios virtuales dejan a lo largo de su vida una ‘huella digital’ en la red que les sobrevive: fotografías, mensajes, comentarios, vídeos, emails. En la actualidad, existen empresas especializadas en la recuperación del rastro digital que deja una persona al morir.

Estas compañías suelen recopilar en un informe todos los datos que la persona ha dejado en la red o que hacen referencia a ella y que, posteriormente, es entregado a la familia. Asimismo, tramitan las bajas de las cuentas del usuario y comunican la defunción a los contactos de Internet, siempre y cuando la reglamentación de cada operador lo permita.

El borrado de los datos personales de un fallecido en Internet y la cancelación de sus cuentas personales evita algunas prácticas fraudulentas como la suplantación de su identidad o la publicación de comentarios sin permiso que generan, cuanto menos, una situación incómoda para los allegados de esa persona.

La Guía se ha presentado en el marco de las Mesas de Diálogo sobre Acompañamiento al final de la vida, que se celebraron recientemente en Barcelona y que contaron con el apoyo de DKV y la colaboración del Ayuntamiento y la Diputación de Barcelona, Grupo Mémora y la Obra Social “laCaixa”.

Otros trámites

Para la Fundación Edad&Vida la defunción de un familiar es una experiencia personal complicada que tiene implicaciones no sólo a nivel físico y emocional, también a nivel social, económico y legal. Tras el fallecimiento de una persona, se deben realizar trámites para disponer de un servicio funerario y gestiones administrativas para evitar dificultades posteriores, además de tener en cuenta aquellas necesidades emocionales que puedan surgir.

Entre los trámites administrativos, destacan la obtención del certificado de defunción, las comunicaciones con la compañía de seguros y la empresa funeraria, o el resto de gestiones documentales posteriores como la obtención del certificado de últimas voluntades, la declaración de herederos, la tramitación de la herencia, la confirmación de baja en la Seguridad Social o el cambio de titularidad de contratos que la persona fallecida tuviera a su cargo, entre otras cuestiones. Para la realización de estos trámites, las compañías de seguros o las empresas funerarias proporcionan asesoramiento sobre los pasos a seguir, teniendo en cuenta la voluntad de la familia y de la persona difunta.

Después de la pérdida de un ser querido surgen, además, un serie de necesidades emocionales. El proceso de duelo puede desarrollarse de forma muy distinta, dependiendo del tipo de muerte, de la relación con la persona fallecida y de la situación y las características de la persona afectada.

La guía está disponible en la página web de la Fundación www.edad-vida.org

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