Estas medidas, señalan las fuentes, se adoptan con el objetivo de «adaptar la operativa a los objetivos de eficiencia y cumplir con los objetivos de competitividad necesarios en la coyuntura actual».
«La compañía se esforzará para llevar a cabo estas ambiciosas medidas, que continuarán aplicándose hasta llegar al equilibrio óptimo para la sostenibilidad del negocio», señalan.
En alusión a su actividad en Estados Unidos, la empresa asegura que todos los activos de Abengoa Yield están operando con normalidad, entre ellos las plantas termosolares Solana (Arizona) y Mojave Solar (California), así como las instalaciones de bioenergía o los proyectos de ingeniería y construcción.
«Solo en algún caso puntual se está analizando la viabilidad del mismo, tal y como se está haciendo en otras geografías, con el objetivo de garantizar su actividad», indican desde la empresa.
En estos casos, Abengoa tiene previsto estudiar «todas las posibilidades», entre las que también figuran «eventuales paradas de algún proyecto con vistas a retomar su funcionamiento una vez se garantice su continuidad de forma estable».
Este viernes, los títulos clase A de la compañía han subido un 2,11%, hasta los 0,97 euros, mientras que las acciones clase B han caído un 0,25%, hasta los 0,4 euros.
Solicita 450 millones a la banca acreedora hasta marzo
Abengoa ha presentado a la banca acreedora durante su primera reunión tras el preconcurso de acreedores un plan de viabilidad en el que considera necesaria liquidez por 450 millones de euros hasta el próximo mes de marzo.
En concreto, la compañía ha solicitado en su plan a la banca acreedora un total de 100 millones hasta finales de año y 350 millones más para el primer trimestre del próximo ejercicio.
Por su parte, fuentes financieras señalaron a Europa Press que la reunión había sido «constructiva» y que el grupo de ingeniería y energías renovables se había mostrado dispuesto a ser «transparente» y trabajar de acuerdo con KPMG, la firma elegida como asesora en el proceso de reestructuración de la deuda de la empresa andaluza.
Asimismo, indicaron que prevén que a finales de la próxima semana se podría disponer del mapa de la deuda del grupo con el cual trabajar en un plan de viabilidad.
El pasado lunes, la banca acreedora de Abengoa celebró su primera reunión, en la que acordó crear un ‘G7’ para liderar la negociación en el preconcurso de la compañía, que estará formado por los cincos bancos españoles principales acreedores de la compañía -Banco Santander, CaixaBank, Bankia, Banco Sabadell y Banco Popular-, HSBC y Calyon.
Abengoa solicitó la pasada semana formalmente ante un juzgado de Sevilla el preconcurso de acreedores, con el que dispondrá de un plazo de cuatro meses para negociar una solución con sus acreedores.
Con el procedimiento de preconcurso, la compañía sevillana tratará de sortear el que sería el mayor concurso de la historia de España, por delante del de Martinsa Fadesa.
Abengoa, por su parte, cifra en 8.903 millones de euros su deuda total bruta consolidada, cuyo coste medio es del 7%. De esta cifra, la mayor partida es deuda corporativa, por un importe de 5.828 millones a un coste medio del 7,6%. El pasivo total del grupo a cierre del tercer trimestre ascendía a más de 24.700 millones de euros.
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