Como no podía ser de otra manera después de la intervención del gobernador del Banco de España, Luis María Linde, y de la réplica del ministro de Economía, Luis de Guindos, desde Bruselas, las fusiones han sido las grandes protagonistas del XI Encuentro del Sector Bancario organizado por IESE y EY.
El consejero delegado de CaixaBank, Gonzalo Gortázar, cree que en el actual «entorno de presión en ingresos y en las cuentas, en cualquier industria la consolidación es una respuesta lógica», por lo que «puede y debe» producirse una nueva oleada de fusiones. Pero ésta no se producirá el «mes que viene, el trimestre que viene, o incluso el año que viene», y rechaza las «presiones» para que se produzcan.
El consejero delegado del Santander, José Antonio Álvarez, no ve «claras ventajas» en la consolidación, porque «es difícil, porque la regulación no es clara al respecto y puede haber efectos adversos», ya que los reguladores no quieren entidades demasiado grandes. Y deja muy claro que el futuro del banco pasa más por vincular clientes y ganar cuota de mercado que por grandes operaciones corporativas.
El director de negocio del BBVA para España, Estados Unidos y Turquía, Jorge Sáenz de Azcunaga, señala que el grupo tiene la obligación de estudiar todas las compras «que se pongan encima de la mesa», pero precisa que «nuestro objetivo es crecer en la zona sur de Estados Unidos” y que en España “la intención es crecer de manera orgánica” hasta representar el 30% del beneficio total (en 2015 será el 20%).
Jaime Guardiola, consejero delegado del Banco Sabadell, cree que “España es un país con poca perspectiva de crecimiento, con un altísimo nivel de bancarización, muy maduro, y con una enorme presión del consumidor”, por lo que “no deja de ser un mercado, desde el punto de vista bancario, poco atractivo”. Aunque reconoce que hay oportunidades, tanto en España como en el extranjero.
La consejera delegada de Bankinter, María Dolores Dancausa, cree que dentro de tres años habrá un número «todavía menor» de entidades financieras, pero precisa que la cifra actual ya es ajustada.
Pero la sorpresa la ha dado Gonzalo Gortázar, consejero delegado de CaixaBank, al reconocer que el grupo está estudiando cobrar a las grandes empresas por sus depósitos a corto plazo, como hace el BCE con las entidades financieras. «Si viene una gran corporación a darte 1.000 millones durante una semana, le vas a tener que cobrar», argumenta Gortázar, quien deja muy claro que eso no se extenderá a pymes ni a clientes particulares: “Es como invitarles a que no traigan el dinero”.
Gortázar replica a Linde que los empleados de la banca española son un 25% más productivos que los de la media europea.
El consejero delegado del Banco Popular, Francisco Gómez, destaca que una normalización de las provisiones llevaría a la entidad a una rentabilidad sobre recursos propios (ROE) del 10%. Insiste en que su modelo de negocio, basado en las pymes, es capaz de generar ingresos. «El futuro de la banca está en una mayor relación con las empresas«, insiste.
Gómez critica tanto el exceso de regulación, como la incertidumbre en esta materia, porque «no ayudan a la completa reactivación del crédito». Y defiende ajustar algunas normas de capital para prestar financiación a las pymes, que son las que crean empleo.
Hipotecas sin Euribor
El consejero delegado de Bankia, José Sevilla, ha lamentado la «oportunidad perdida» de la banca española de desvincular el crédito hipotecario del Euríbor, con la polémica surgida sobre su manipulación, y vincularlo a otro índice que pueda explicar «mejor» la evolución de la economía española. Y defiende referenciar el crédito a la deuda pública a uno, dos o tres años, ya que las entidades financieras compiten con el Estado para captar dinero en los mercados.
Sevilla destaca que más del 90% de la cartera crediticia en España se vincula a tipo variable, frente al tipo fijo que utilizan los países anglosajones. Y pronostica que el interés de las hipotecas en España estará más cerca del 1% que del 1,5% en 2016, lo que es el tipo más barato de toda Europa.
La consejera delegada de Bankinter, María Dolores Dancausa, cree que los tipos de interés continuarán bajos dos años más, pero no impedirán a la banca retornar a los ingresos básicos de su actividad, sostenidos por mayores ingresos por comisiones. Avisa que «el ruido de comisiones que no genera valor al cliente» va a hacer que los usuarios, «que son más exigentes», reclamen la devolución de su dinero. También considera que se ha producido una «enorme mejora» de la eficiencia administrativa y burocrática, pero no tanto de la comercial.
Esfuerzo regulatorio «finalizado»
«El esfuerzo regulatorio puesto en marcha tras la crisis, que tenía por objeto fortalecer el sector bancario, está prácticamente finalizado», señala el presidente de la AEB, José María Roldán, para quien «hay que dejar atrás la fase de regulación e impulsar la implementación de las reformas aprobadas».
La banca debe afrontar ahora un «cambio cultural», que va más allá de las cuestiones relacionadas con el gobierno corporativo. «Un banco con una cultura de integridad, de respeto a sus valores esenciales, es un banco que retiene la confianza de sus clientes y eso, en un negocio basado en la confianza, representa la propia sostenibilidad del banco a largo plazo. En suma, hacer lo correcto es bueno para el negocio», argumenta Roldán. «No se trata de hacer lo correcto sólo por una cuestión moral, sino porque va en el propio interés del banco, que se juega en este terreno de la ética y la cultura su supervivencia en el medio plazo», insiste el presidente de la AEB.
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