Generali es colaborador oficial en la Cumbre de París sobre Cambio Climático COP21 organizada en Le Bourget (Francia) y que se centra en la relación con la salud. «Como compañía aseguradora, Generali tiene una gran preocupación por el cambio climático y su impacto, tanto en nuestra compañía y en nuestros clientes como en la forma en la que deben tenerse en cuenta estos nuevos riesgos. El daño al medio ambiente seguirá creciendo, y sus impactos sobre la salud serán cada vez más significativos«, explica Helene N’Diaye, Technical Risks Director de la entidad en Francia.
«Sin embargo, tenemos a nuestra disposición potentes herramientas para apoyar las políticas de atenuación y adaptación relacionadas con el cambio climático, vinculadas tanto a la orientación de nuestras políticas de gestión de activos como al impulso de un comportamiento más responsable por parte de nuestros clientes», precisa.
Vincent Peuch, director del Copernicus «Atmosphere» Service en el European Centre for Medium Term Weather Forecasting, afirma que la temperatura media de los últimos 12 meses (de noviembre de 2014 a octubre de 2015) ha sido la más calurosa, con 0,38ºC por encima de la media anual calculada para el período 1981-2010.
La temperatura mundial en octubre de 2015 ha sido 0,64ºC más alta que el promedio mensual del período 1981-2010. En un siglo, la temperatura media global ha aumentado aproximadamente 1º C. Conclusión: «2015 será probablemente el año más caluroso registrado desde la era preindustrial«.
Robert Barouki, miembro de Inserm y profesor de la Universidad Descartes de París, señala que «el cambio climático global provoca un aumento en la frecuencia y la dureza de los fenómenos meteorológicos extremos», que a su vez generan la aparición de dos tipos de enfermedades infecciosas:
1.-bacterianas que se trasmiten a través del agua, como el cólera, o parásitos que provocan esquistosomiasis o Fasciola (enfermedad crónica provocada por lombrices intestinales) o incluso protozoos, como la amebiasis. Las inundaciones hacen que aumente su proliferación y contagio, así como la temperatura del agua
y 2.-transmitidas por vectores, como el chikunguña, el dengue, la malaria, la enfermedad de Lyme (transmitida por las garrapatas), etc.
«El clima tiene una gran influencia en la malaria (o el paludismo)», que está matando a unas 800.000 personas cada año en África. Se observa la proliferación de los mosquitos que transmiten la enfermedad (anófeles) en zonas de más altitud (en el este o el sur de África).
«También hemos visto un avance espectacular del dengue. En cincuenta años, el número de casos se ha multiplicado por 30, según la OMS. Durante un largo período de tiempo el dengue se encontraba solo en el sur-este de Asia, y ahora se ha extendido hacia el océano Índico, el sur del Pacífico, las Antillas y Latinoamérica. Entre las causas, vemos que la propagación del mosquito Aedes es otra consecuencia del cambio climático», subraya este experto.
El mosquito tigre ha llegado a zonas del sur de Europa (Italia y el sur de Francia) y ello requiere vigilancia y sensibilización de la población. En Italia, en 2007 hubo una miniepidemia de dengue y chikunguña, y se registraron casos endógenos en el sur de Francia. También hubo un importante episodio de chikunguña en La Reunión (2005) y en las Antillas francesas (2013/2014).
Conclusión: «podemos observar una correlación entre las zonas más calurosas y aquellas en las que hubo más casos de malaria«.
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