Pero que nadie se crea que el motivo de que los mercados europeos hayan caído es la desconfianza tras las elecciones españolas. Ni el Ibex puede soñar con llegar a tanto ni el resto del mercado piensa en condicionar lo más mínimo su evolución por culpa de lo que ocurra en España.
Si no lo creen, este gráfico lo deja bastante claro:
Es el gráfico del Dax en velas de cinco minutos y en él se puede apreciar con claridad que el índice alemán no tenía ninguna intención de seguir la estela del Ibex, que llevaba toda la mañana perdiendo más del 1,5%. Eso sí, cuando Wall Street flojeó vean cómo se hundió sin dudarlo un instante. Otro reflejo claro que quién es el que manda aquí.
Nuevamente acusan al petróleo, en mínimos de no ya he perdido la cuenta de cuántos años, de haber sido la causa del deterioro de la sesión hasta entrar en negativo y cerrar en rojo. Ya saben lo que pienso. Es una excusa. Buena, pero excusa. Si hubieran tenido claro que había que recuperar, ni se hubieran acordado del petróleo.
El caso es que en los gráficos diarios, tanto el Dax como el Ibex han dejado velas muy preocupantes:
En el primer gráfico vemos la vela de vuelta del Dax, con una gigantesca sombra negra por encima, no es precisamente de lo más bonito que he visto en mi vida. En el segundo gráfico, observamos el gigantesco hueco dejado por el Ibex y cómo ha roto el penúltimo soporte. El último, no trazado, está ligeramente por debajo de los 9.200 puntos.
Al cierre, el Dax se dejó un 1,04%, el Ibex un 3,62%, el CAC un 1,30% y el Eurostoxx un 1,46%.
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