Una buena parte de la población catalana vive en un estado de shock. La negativa de los radicales de la CUP de posibilitar con sus votos la investidura de Artur Mas ha sorprendido pese a que los cupaires habían dicho por activa y pasiva su exigencia a un cambio de presidente. Sin embargo el tortuoso sistema asambleario de esta formación, con un sorprendente y para muchos incrédulo empate en su asamblea, ha propiciado que entre iniciar el camino de la independencia o hacer la revolución hayan optado por esta última propuesta, aunque ello signifique la ruptura de la formación..
Si la situación no da un vuelco espectacular en las próximas horas todo apunta de unas nuevas elecciones en marzo y posiblemente el mapa electoral se mueva –últimamente la irrupción de nuevas fuerzas políticas da gran volatibilitad en el voto- y es previsible un moderado giro a la izquierda pero difícilmente los catalanes votarán la revolución que exige la CUP
Muchos votantes, ante los presuntos escándalos de corrupción que tiene en su maleta CDC, optaron por votar la otra fuerza independentista que fue la CUP. Este sector difícilmente repetirá esta papeleta y se siente traicionado. En este escenario irrumpe la policía de moda que no es otra que la alcaldesa de Barcelona y la marca Podemos, que ya se impuso en las últimas elecciones generales en Catalunya y que fuentes de la formación apuntan que a Ada Colau Barcelona le queda pequeña. La apuesta de su formación en todo el Estado de mantener el referéndum en Catalunya como condición para pactar con otras fuerzas en Madrid no hace otra cosa que potenciar su figura. Hasta sectores de la CUP le hacen guiños de cara a las listas electorales. Veremos cómo evoluciona .
Otra figura emergente es ERC que en el largo proceso postelectoral ha salido reforzado como partido capaz de aglutinar el independentismo de centro izquierda y que en estos momentos puede aspirar a ser la primera fuerza en Catalunya.
Queda la incógnita de cómo se moverá el centroderecha nacionalista que hasta ahora ha representado CDC. Una parte de su electorado no ha visto con buenos ojos ni el giro a la izquierda que ha dado Artur Mas, ni su apuesta rupturista ni las concesiones que ha hecho en las negociaciones con la CUP. Este espacio político necesita refundarse pero les falta tiempo y su única figura es un desgastado Artur Mas.
Por el lado unionista todos los partidos parece que van de capa caída. Si Ciudadanos –con su lucha contra la enseñanza del catalán como bandera- tuvo un notable éxito en las elecciones catalanas pinchó estrepitosamente en las generales en esta comunidad. Y tanto el PSOE (antes PSC) como el PP son partidos cada vez más residuales.
Este es el mapa catalán a la hora de escribir este artículo y cuando lo lean las cosas pueden haber dado giros inesperados dado que es tiempo de sorpresas. Lo que es seguro es que la política española seguirá centrada en buena parte en lo que suceda en el laberinto catalán.
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