Esto no es la Europa de los ciudadanos

08/04/2011

diarioabierto.es.

Nos vendieron que sería la Europa de los ciudadanos. La Europa de los derechos. La Europa solidaria y unida. Ni ha sido así. Es la Europa de los mercaderes, la Europa del capital, la Europa excluyente y egoísta.

La crisis mundial ha venido a quitar los últimos velos de la cara más sórdida de Europa. No preocupa el paro si no es por lo que significa de menor producción y, en consecuencia, menor beneficio. Y, mientras se dispara la pobreza, el desempleo, la desesperación, Europa arbitra y alienta medidas dedicadas a recortar derechos laborales, pensiones, cobertura social.

El disparate creado por el sistema financiero ha servido para meter mano a las conquistas sociales de los últimos años. El fracaso bancario se intenta solucionar recortando salarios, dando tajos brutales a las pensiones, racaneando con los servicios sociales, eliminando subsidios.

Ya nadie puede creer en una Europa, cuyos diputados se niegan a viajar en turista, se auto legislan con pensiones millonarias, una Europa en la que se puede entrar como inmigrante si se pagan jugosas cantidades para obtener la residencia (caso de Inglaterra),  una Europa en la que el ciudadano se levanta cada día con el temor de que el BCE decida nuevos tipos de interés.

En España, el Gobierno está satisfecho porque ha cumplido las recomendaciones de Europa en materia de recortes sociales, de condiciones laborales. Nadie ha pensado en que esos derechos que ahora se recortan costaron años de sufrimiento y de lucha no sólo a los trabajadores, también a los políticos que creyeron en ello, que legislaron.

El Gobierno está contento porque ha cumplido escrupulosamente lo que demandan los mercados –ese ente sin rostro y sin alma-, y no le importa reconocer que durante décadas no habrá subida de sueldos, que las pensiones nunca jamás serán como eran, que la cobertura social  se diluye en la nada. No les preocupa, y así lo reconocen, que el paro siga aumentando, y que aumente hasta la extenuación, porque, dicen, la deuda, se rebaja. Seremos un país sin deuda y con 5 millones de parados. Terrible futuro.

Quien pudiera volver a esa época feliz que tan bien cantara el gran Gabriel Celaya:

Abrir nuestras ventanas; sentir el aire nuevo;
pasar por un camino que huele a madreselvas;
beber con un amigo; charlar o bien callarse;
sentir que el sentimiento de los otros es nuestro;
mirarse en unos ojos que nos miran sin mancha,
¿no es esto ser feliz pese a la muerte?
Vencido y traicionado, ver casi con cinismo
que no pueden quitarme nada más y que aún vivo,
¿no es la felicidad que no se vende?

¿Te ha parecido interesante?

(+10 puntos, 10 votos)

Cargando…