En cierto modo, se tiene asumido que en el momento menos pensado va a decretarse la devaluación por el artículo 13, que es lo que suele ocurrir con los chinos cuando las cosas van mal.
La última devaluación de yuan se llevó por delante al mercado alcista y ahora que las cosas no están precisamente alcistas, muchos temen que un nuevo movimiento de este tipo termine por perjudicar más que por ayudar.
De entrada, una devaluación del yuan pondría las cosas algo más fáciles a las empresas que fabrican allí siempre que la materia prima que usan sea local y pagada en yuanes. En cambio, para las empresas que venden allí productos fabricados en otros países, como es el caso de los automóviles alemanes, sería un nuevo mazazo. Y las cosas no están precisamente para lanzar cohetes con los automóviles después del caso Volkswagen y lo que puede traer como coletazos para otras marcas.
Por cosas como estas andan nerviosos los mercados cuando ven que los datos estadísticos de la economía china no concuerdan con lo que otros datos más neutrales están diciendo. La desconfianza en torno a China es un clamor y en estas circunstancias, sin claridad y una reacción razonable, no hay mcuho trecho que recorrer al alza, sino más bien a la baja.
No hay más que ver el gráfico intradiario del Dax para apreciarlo:
No se crean que la incipiente recuperación del final de la sesión se debió a que Europa encontró el rumbo, no. Simplemente, Wall Street rebotó de nuevo en un soporte y por mimetismo los europeos mejoraron algo el lamentable perfil que llevaban dibujando todo el día.
Claro, que eso no libra al Ibex de haberse metido en problemas de los grandes como podemos ver en este gráfico de velas diarias del selectivo español:
Ha perforado el soporte crítico del pasado mes de agosto y el cierre es el peor desde octubre de 2013. ¿Quien hablaba de mercado alcista? Que uno vea, desde abril del año pasado el Ibex es un desastre bajista sin paliativos.
Las claves de esta situación del Ibex hay que buscarlas en el hecho de que el selectivo español ha sido incapaz de tener el mismo recorrido al alza en los rebotes que han tenido otros mercados europeos.
¿Causas? Pues todo influye un poquito. Desde la incertidumbre política, no tanto por los resultados electorales sino por la constatación de que los políticos españoles son incapaces de dialogar y hacer bueno el mandato de los españoles de que todos cedan algo para conseguir acuerdos razonables, hasta el lamentable sesgo del selectivo hacia valores (bancos y constructoras) que no atraviesan por el mejor de sus momentos (y van a tardar en atravesarlo por lo que se ve). Entre medias, no ayuda nada que Brasil se haya convertido en un quebradero de cabeza para Telefónica.
Entre todos lo mataron y él solito se murió. Salvo sorpresa mayúscula, el Ibex va a seguir siendo un desastre este año también.
Al cierre, el Dax perdió un 0,93%, el Ibex un 1,48%, el CAC un 1,26% y el Eurostoxx un 1,22%.
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