Desde el punto de vista de focalización del mercado, está claro que los asuntos de China traen de cabeza a todo el mundo, pero no perdamos de vista al petróleo, que ahora está menos de moda y ha marcado mínimos de 11 años en mitad de una auténtica guerra dialéctica y política entre Arabia Saudí e Irán.
Pero por si los factores de desasosiego no fueran suficientes, el vicepresidente de la Fed, Stanley Fisher, ha introducido una nueva variable a considerar aprovechando que la lectura de las actas de la Fed ha vuelto a traer al primer plano de nuevo el asunto siempre inquietante de los tipos de interés en Estados Unidos.
Fisher ha dicho que dos subidas este año le parecen demasiado poco y que aunque el asunto de la política monetaria no es una ciencia exacta, ha recordado que la guía de actuación de la Fed habla de cuatro subidas este año y que eso no se ha revisado en ningún momento.
Tengo para mí por cierto que el asunto de China trae al mundo de cabeza, y que el petróleo puede que también, en especial al potente sector petrolero y a toda su industria auxiliar, de gran poderío en Estados Unidos, pero el fin de la QE y la subida de tipos de interés no puede ser obviada como variable en un mercado como éste, que ha permanecido nueve años drogado y que necesita su ración mensual de barra libre de liquidez a tipos de interés cero…
Pero desde el punto de vista técnico las cosas pueden ser vistas desde otro prisma. Comencemos con el gráfico intradiario del S&P 500 para ver cómo tras la lectura de las actas de la Fed las cosas se pusieron muy tensas:
Los 2.000 puntos no aguantaron ya de inicio y aunque el mercado intentó recuperarlos, todo quedó encomendado al soporte de verdad, a los 1.985 puntos… ¡¡y fue perdido durante algunos minutos!! Cierto es que luego apareció dinero y las cosas volvieron a su sitio, pero el peligro está ahí.
¿Cuánto de peligroso es este momento? Pues depende de cómo se vean las cosas. Veamos un gráfico diario del S&P 500:
Como puede observarse, la vela de hoy se ha mantenido dentro del canal lateral bajista que viene trazando el índice desde noviembre y además se ha sujetado en la zona de soporte.
Sin embargo, he pintado en rojo esta zona por algo: para los seguidores de la teoría de ondas de Elliott, que son legión, el cierre de hoy supone certificar que dos ondas se han solapado ya que el cierre de hoy es inferior al cierre del 16 de septiembre, que sería el máximo relativo de la onda anterior.
¿Es grave esto? Pues depende de como se mire, pero lo cierto es que este tipo de análisis concluirá hoy que ésta no es una onda impulsiva sino correctiva y que por tanto los mínimos de agosto pasado tienen una gran posibilidad de pasar a la historia. Y como son muchísimos los seguidores de las ondas, que nadie se extrañe si mañana se abren cortos por todas partes.
Menos mal que no hay unanimidad en el veredicto porque mientras el Nasdaq Composite también ha solapado ya, el Dow Jones resiste:
Todas las crónicas (menos esta) les dirán mañana que el Dow ha perdido los 17.000 puntos primera vez desde noviembre, pero son fuegos de artificio. En los 17.000 puntos no se juega más que el honor. La clave está en los niveles por los que transita ahora, justo sobre el soporte (en verde porque no ha solapado) y en la banda inferior de su canal lateral bajista. Puede que el Dow Jones sea el último clavo ardiendo de esperanza alcista…
Al cierre, el Dow Jones perdió un 1,47%, el S&P 500 un 1,31%, el Nasdaq 100 un 0,89%, el Nasdaq Composite un 1,13%, el Nyse Composite un 1,59% y el Russell 2000 un 1,45%.
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