Los rumores que se extienden en los mercados internacionales de materias primas apuntan a que la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) estaría preparando medidas extraordinarias para frenar el desplome de la cotización del petróleo. Porque además para países y empresas productoras esa tendencia no es la única mala noticia: las previsiones de los expertos apuntan a que el crudo puede bajar de los 20 dólares el barril.
El Brent (crudo referente en Europa) cedió el lunes un 5% y este martes 12 de enero se dejó más de un 3%, por lo que acabó por debajo de los 31 dólares el barril (30,78 dólares a las 20,45 horas), el nivel más bajo desde abril de 2004. El West Texas (referencia en Estados Unidos) se mueve en precios similares a los de diciembre de 2003. En los últimos cinco días los descensos acumulados rondan el 15%.
En este contexto, el presidente de la OPEP) Emmanuel Ibe Kachikwu, ha manifestado que convocará una reunión extraordinaria a principios de marzo para estudiar el hundimiento de los precios. Kachikwu, también ministro de Recursos Petroleros de Nigeria, dijo que la trayectoria actual, con los precios del crudo en los niveles más bajos de los últimos 12 años, precisa de una una reunión extraordinaria de la organización.
Pese a estas circunstancias, entidades que van desde SG a Merrill Lynch o Morgan Stanley aseguran que el desplome pude ser más dramático a corto plazo. Para Morgan Stanley «una depreciación del 15% del yuan podría desinflar por sí solo el precio del petróleo hacia los niveles de los 20 dólares». Es decir, el fondo aún no se habría tocado.
Tampoco desde el lado de la oferta los datos ayudan a la estabilidad, ya que las entidades especializadas, como Jefferies, cifran el desequilibrio en más de un millón de barriles diarios.
La OPEP, pese a que ha reducido significativamente el peso de sus exportaciones en el cómputo del mercado global, marca tendencias. Y lo hace en la medida que, aunque no alcance acuerdos puntuales, como ocurrió en la pasada cumbre de diciembre -no se pactó reducciones de cuotas de exportación-, dificulta con esa actitud que otras naciones lo hagan de forma unilateral. Arabia, con la ventaja que le da los reducidos costes de extracción de su crudo, puede imponer a los miembros de la OPEP y a los que no lo son su estrategia de mantener elevado el bombeo, con la esperanza de sacar del mercado a las nuevas tecnologías, como el fracking.
Mientra,s las empresas afilan sus estrategias ante este incierto panorama. BP ha manifestado que pretende reducir en unos 4.000 puestos de trabajo su plantilla global en tareas de exploración y producción upstream, que quedaría por debajo de las 20.000 personas. El presidente regional de BP para el Mar del Norte, Mark Thomas, calificó de «inevitable» este ajuste de plantilla, que afectará a contratistas y se llevará a cabo durante este año en su mayor parte.
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