La interrupción del negocio por ciberataques quita el sueño a las empresas

13/01/2016

Miguel Ángel Valero. Temor a que la inestabilidad geopolítica provoque daños a la propiedad y genere un elevado lucro cesante, según el Barómetro de Riesgos 2016 de Allianz.

Mientras disminuye  la preocupación de las empresas por la repercusión de riesgos industriales tradicionales como las catástrofes naturales o los incendios, el Barómetro de los Riesgos 2016 de Allianz Global Corporate & Specialty (AGCS) refleja un incremento del temor a la pérdida de beneficios y a la ruptura de la cadena de suministro (BI, por sus siglas en inglés).

Éste sigue siendo el principal riesgo para las empresas a escala mundial por cuarto año consecutivo. Muchas empresas están preocupadas por el hecho de que el lucro cesante por BI, que, por lo general, se produce a raíz de daños a la propiedad, se deba cada vez más a ciberataques, fallos técnicos o a la inestabilidad geopolítica.

Las principales causas de BI más temidas por las empresas son las catástrofes naturales y los incendios/explosiones. Pero también preocupan la inestabilidad geopolítica, dado que la guerra o las revueltas, o los actos terroristas, pueden perjudicar a sus cadenas de suministro, a su personal y a sus bienes.

«Las empresas tienen que precaverse frente a un elenco más amplio de fuentes de turbulencias«, afirma Axel Theis, miembro del consejo de administración de Allianz SE., porque «la repercusión cada vez mayor de la globalización, la digitalización y la innovación tecnológica plantean desafíos de gran magnitud».

La segunda preocupación se refiere a las vicisitudes del mercado que puedan afectar a la rentabillidad y al modelo de negocio de la empresa: intensificación de la competencia, volatilidad, estancamiento. Este temor es más notable en empresas de ingeniería, servicios financieros, sectores manufacturero, marítimo, naviero, farmacéutico y de transporte.

«Las empresas han de mantenerse alerta constantemente, ideando nuevos productos, servicios o soluciones con el fin de mantener su relevancia para el cliente y prosperar en un entorno tan movedizo y competitivo a escala mundial», destaca Bettina Stoob, responsable de Innovación de AGCS. «Los ciclos de innovación están acortándose a marchas forzadas; las barreras de entrada al mercado están desvaneciéndose; la cada vez mayor digitalización y las nuevas tecnologías disruptivas tienen que asimilarse enseguida, a la vez que hay empresas jóvenes más ágiles que se incorporan al mercado», añade. Las empresas también tienen que adecuarse a una normativa cambiante o más exigente.

También destacan los incidentes cibernéticos (ciberdelincuencia, violación de datos, fallos informáticos), que se citan como mayor riesgo para las empresas en los próximos 10 años. Si hace 5 años apenas eran citados por el 1% de las empresas en el primer Barómetro de Riesgos de Allianz, ahora figura entre las tres principales preocupaciones.

La pérdida de reputación es la principal causa de pérdidas económicas para las empresas después de un incidente cibernético, seguida de la interrupción del negocio y las reclamaciones por responsabilidad después de una violación de datos.

«Los ataques de piratas informáticos son cada vez más selectivos, más duraderos y pueden desembocar en una intrusión continua», explica Jens Krickhahn, experto en ciberseguros de AGCS.

«Un mero fallo técnico o error de usuario puede dar lugar a un corte de servicio informático de envergadura que interrumpa las cadenas de suministro o la producción», afirma Volker Muench, experto en pólizas de Daños patrimoniales de AGCS.

En contraste, las catástrofes naturales caen dos puestos hasta la cuarta plaza, lo que refleja que en 2015 los daños por estos siniestros alcanzaran su nivel más bajo desde 2009.

«El panorama del riesgo empresarial está cambiando, dado que muchos sectores industriales están experimentando una transformación fundamental», explica Chris Fischer Hirs, consejero delegado de AGCS. «Las nuevas tecnologías, el aumento de la digitalización y el Internet de las Cosas están cambiando el comportamiento del cliente, las operaciones industriales y los modelos de negocio, lo que brinda un sinfín de oportunidades, pero también hace que se sea más consciente de la necesidad de que la respuesta a los nuevos desafíos nazca de la empresa en su conjunto», añade.

 

 

 

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