En concreto, el crecimiento del Producto Interior Bruto (PIB) de China fue ralentizándose gradualmente a lo largo del pasado ejercicio, con una expansión interanual del 7% en el primer y segundo trimestre, que bajó al 6,9% en el tercero y al 6,8% en el cuarto.
En el conjunto de 2015, el sector primario experimentó un crecimiento del 3,9%, mientras que la industria creció un 6% y el sector servicios un 8,3%.
De hecho, por primera vez el peso del sector servicios en la economía china superó el 50%, reflejando el cambio de paradigma económico desde la producción de bienes a bajo coste hacia el consumo.
La Oficina Nacional de Estadísticas de China destacó que «la economía ha alcanzado un desarrollo moderado, aunque estable y sólido», a pesar del «complicado entorno internacional» y la creciente presión a la baja sobre la economía.
Por su parte, la suma de las exportaciones e importaciones chinas alcanzó los 24,58 billones de yuanes (3,44 billones de euros), un 7% menos que el año anterior. Las exportaciones de China bajaron en 2015 un 1,8%, mientras que las importaciones disminuyeron un 13,2%.