Al otro lado del Atlántico gustan de marcar el paso y es raro que se lo dejen marcar. Por eso no me llama en exceso la atención la mediocre sesión vivida en Nueva York. Tras la vela de «esperanza» dejada ayer por los índices americanos y las palabras de Mario Draghi hoy, las cosas se habían puesto de cara.
Pero en Estados Unidos no son amigos de fiarse de Draghi. Ni tan siquiera de dar importancia a algo que no sea su Fed o el número de veces que subirá los tipos de interés este año. Por tanto, han pasado totalmente de Draghi y han decidido buscar sus razones para subir en otra parte y dado que el petróleo estaba subiendo, ha sido el elegido para guiar a las Bolsas.

Este que ven es el gráfico intradiario del crudo West Texas Intermediate en el periodo en el que los mercados americanos de acciones están abiertos y lo acontecido tras el cierre, que no varía el panorama.

Y este es el perfil intradiario del S&P 500. Los parecidos son evidentes aunque yo diría que el petróleo ha estado bastante más alegre a la hora de esturarse y más moderado a la hora de retroceder en busca de nuevas fuerzas.
Total, que el mercado de acciones ha seguido agazapado y no nos saca de dudas, como se refleja en este gráfico diario del S&P 500:
Ha rebotado respecto a ayer, pero hay algunas cosas a las que merece la pena prestar atención.
Comenzando por el petróleo, llama mucho la atención que al enfrentarse con los 30 dólares por barril haya vuelto a ser incapaz de superar la resistencia. Dos v eces ha intentado dejarla atrás y dos veces ha retrocedido. En un día de pesimismo, esto hubiera hundido todo de nuevo, pero hoy parece que no ha supuesto demasiado.
En cualquier caso, superar esa zona no solo supondría un hito psicológico, sino también técnico, ya que se rompería al alza un canal bajista que se aprecia muy bien en el gráfico de una hora:

Y en cuanto al precio del S&P 500, lo que más llama la atención es su incapacidad de superar los 1.890 puntos, lo que equivale a decir que no tiene fuerzas para reconquistar el soporte perdido. Se ha quedado cerca, pero al cierre sigue sin con seguirlo. En el gráfico diario se aprecia muy bien, además de la vela tan fea que ha dejado el índice, que arroja aún más dudas.
En resumen. Desde Wall Street parece que han querido dejar claro que a ellos lo que ocurra en Europa ni les va ni les viene, sobre todo si es percibido como positivo a este lado del Atlántico. Hay una razón que sustenta la escasa reacción y no es otra que la subida del dólar frente al euro. Las empresas americanas no desean un dólar más fuerte y ahora mismo la apuesta europea parece ir directamente en ese sentido, así que mucho ojo.
Al cierre, el Dow Jones avanzó un 0,74%, el S&P 500 un 0,52%, el Nasdaq 100 un 0,15%, el Nasdaq Composite un 0,01%, el Nyse Composite un 0,76% y el Russell 2000 bajó un 0,20%.
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