El plan de Abengoa incluye una reordenación de la deuda que es rechazada por la banca

24/01/2016

Tania Juanes. La empresa tecnológica presentará oficialmente su estrategia a los acreedores después de que sea aprobada, previsiblemente en esta semana, por el consejo.

Abengoa quiere evitar la entrada en concurso de acreedores para lo que debería alcanzar un acuerdo básicamente con la banca y los tenedores de bonos antes de mediados de marzo. Si bien el proceso iniciado en diciembre se ha desarrollado hasta ahora cumpliendo el guión previsto, algunas de las partes implicadas en esta operación de salvamento de la empresa tecnológica estiman en la actualidad que existen obstáculos sustantivos que podrían no ser salvados en menos de dos meses.
La compañía prevé presentar muy a corto plazo, en esta semana, a su consejo de administración el plan de viabilidad que está siendo elaborado por la firma Álvarez y Marsal junto a Lazard para ser analizado y previsiblemente aprobad este lunes. Esa presentación, que ha sido retrasada al menos en una ocasión, es un paso previo a la reapertura de las mesas de negociaciones con los acreedores.
Pero en el horizonte ya se divisan divergencias en un capítulo básico: el financiero. Y en aspectos concretos como la reestructuración de la deuda corporativa que asciende a casi 9.000 millones de euros, así como en el análisis de otras deudas vinculadas a proyectos concretos, que por más que cuenten con los llamados ‘proyect finance’, son, al final, responsabilidades del grupo.
Aunque los acreedores no están ‘oficialmente’ informados del contenido del plan estratégico, la banca -representada por el comité bancario formado por Santander, CaixaBank, Bankia, Sabadell, Popular, HSBC y Crédit Agricole- sí conoce algunos de los puntos básicos. Y, en principio, se rechaza una quita que, según el plan, se elevaría al entorno del 60% de la deuda corporativa.
La banca es partidaria de analizar la reordenación financiera en conjunto, incluidas las obligaciones contraídas en los proyectos. La idea que se defiende es que se cierren los que no sean viables, y que incluso se aporte más dinero a los que sí lo son. Además defiende que se analice la deuda corporativa que pueda asumir la nueva compañía, que se cuantifiquen los ingresos que se obtendrán por las desinversiones -las últimas informaciones las cifran en 1.500 millones-, para a continuación fijar qué deuda se convertirá en capital. Pero, en todo caso, sin quitas.
La fijación del verdadero mapa de la deuda de este complejo grupo -que cuenta con más de 700 filiales repartidas en 80 países- es otra prioridad relacionada con los asuntos citados. Y también para que, como se urge desde la Administración, Abengoa pueda contar con un socio industrial.
Los puntos fundamentales del plan de viabilidad se enfrentan, asimismo, a otros problemas: las diferencias entre acreedores, es decir, entre la banca y los tenedores de bonos, que están dispuestos a aportar liquidez (en principio unos 160 millones de euros por las próximas nóminas) con un interés del 25%, frente al 5% de la banca. Un tema que impide que el tratamiento de las garantías pueda ser similar.
Con el proceso entrando en una fase crítica para evitar un concurso que, con 24.000 millones de euros de pasivo, sería el más cuantioso de la historia de España, en lo que sí existen más aproximaciones es en describir el perfil de la empresa que saldrá de él. Será, al menos, un 50% más pequeña que la de ahora, mientras que los accionistas actuales -como la familia Benjumea.- verán reducida su presencia en el capital a un porcentaje testimonial.

 

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