En la que podría ser la última rueda de prensa de Isidro Fainé como presidente de CaixaBank, puesto que este mes de junio deberá decidir si se mantiene como miembro de la Fundación Bancaria La Caixa o al frente del banco, el también presidente de la Asociación Europea de Cajas de Ahorros se ha mostrado convencido de que finalmente los partidos serán capaces de alcanzar un acuerdo de investidura en España que garantice «la estabilidad institucional, la cohesión social y la seguridad jurídica», que es lo que importa al sector financiero. «Confío plenamente en la capacidad de diálogo de los distintos políticos», ha subrayado, al tiempo que ha recordado que Europa «está llena» de gobiernos de coalición.
Respecto a su futuro, el presidente de CaixaBank, ha dicho que «aún no toca» adoptar una decisión sobre si en un futuro se mantendrá al frente del banco u opta por presidir la Fundación Bancaria La Caixa. La ley de cajas y fundaciones bancarias incluye la incompatibilidad entre ser miembro del patronato de una fundación y del consejo de administración de un banco, como es el caso de Isidre Fainé, que actualmente preside los dos organismos. «Me gusta tomar las decisiones cuando tocan y aún no toca» y «está todo abierto», ha asegurado.
En respuesta a las preguntas de los periodistas tras la presentación de unos resultados en los que la entidad obtuvo el año pasado un beneficio de 814 millones, lo que supone un 31,4% más que en el anterior ejercicio, el consejero delegado de CaixaBank, Gonzalo Gortázar, ha cifrado en 342 millones de euros el impacto en el banco de las pérdidas anunciadas por Repsol para 2015 tras provisionar 2.900 millones por la caída del precio del petróleo. Los 342 millones provisionados para Repsol figuran en la partida de 923 millones que la entidad ha destinado a otras provisiones, entre las que destacan Abengoa y las repercusión de las posibles devoluciones que la entidad tendrá que afrontar por las cláusulas suelo en aplicación de la sentencia del Supremo que abre la puerta a reclamaciones de los clientes que las tuvieran en sus hipotecas.
En el caso de Repsol, CaixaBank cuenta con alrededor del 12% del capital, por lo que el impacto es proporcional a esta participación en la petrolera presidida por Antonio Brufau. En 2015, la entidad financiera ha registrado unos ingresos de la cartera de participadas de 578 millones de euros (+17,7%) «tras el registro de provisiones contables extraordinarias atribuidas de Repsol», ha informado este viernes a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV). Pese a este impacto, los ingresos por participadas han crecido en 2015, ya que en 2014 la cartera de renta variable tuvo el impacto del resultado extraordinario negativo atribuido a Erste Group Bank.
Confiaza plena en Repsol
«Seguimos confiando en Repsol; con las participadas siempre hacemos movimientos tácticos (refiriéndose a la venta de un 2% en bonos), y no es descartable que podamos recuperar todo o parte de lo reducido» próximamente, aunque será una decisión de gestión, ha indicado, después de que Fainé subrayara su confianza «plena» en Repsol.
En cuanto a Abengoa, Gonzalo Gortázar, consideró este viernes que las provisiones efectuadas por la entidad para cubrir el posible riesgo en Abengoa son «conservadoras», aunque no quiso detallar las exposiciones crediticias sobre clientes para asegurar la confidencialidad. Por ello, el consejero delegado explicó que el enfoque que se ha dado para cubrir esta inversión ha sido «conservador», en línea «con lo que hacemos en el banco». «Deseamos una solución que permita mantener el mayor número de puestos de trabajo y la operativa de la compañía y minimizar las pérdidas», sentenció Gortázar.
En cuanto a la comercialización de su cartera de activos inmobiliarios adjudicados, Gortázar ha avanzado que este año será por primera vez positiva, desupés de que se haya estabilizado. «Prácticamente no aumenta el conjunto de adjudicados y activos en alquiler, lo que quiere decir que los problemas que hemos tenido en el pasado están cerca de su solución». Respecto a las comisiones, que han superado la barrera de los 2.000 millones de euros en un ejercicio, Fainé se detuvo en las derivadas del uso de los cajeros automáticos por parte de quienes no son clientes de CaixaBank. El presidente de la entidad se mostró contundente tras las críticas recibidas por haber liderado la implantación de una comisión por retirada de efectivo en los cajeros para los no clientes, y afirmó que este servicio hay que pagarlo después del “importante” esfuerzo inversor en esta infraestructura “y hay que pagarlo, porque tiene un precio”.
“Hoy nuestros cajeros ofrecen más de 200 productos y damos servicios a 10 millones de libretas. Tuvimos que poner en orden esta situación”, aseveró. El primer ejecutivo de CaixaBank criticó que “había otros que no querían invertir en cajeros y si quieren utilizarlos, pues que lo paguen, porque la inversión que hay que hacer tiene un precio para nosotros”. Además, el banquero alardeó de que “sólo cobramos una comisión“ y “somos los más baratos”, al tiempo que añadió que “quien no quiera pagar esa comisión que se haga cliente de CaixaBank”. Para finalizar, Fainé puntualizó que “tenemos que defender la calidad y el que quiera utilizar nuestra infraestructura, que lo pague, y si dicen que es caro, que lo pongan ellos y vean por cuánto les sale”.
Sin fusiones en el horizonte
Respecto a fusiones, Fainé, ha asegurado no tener prevista ninguna nueva operación con otras entidades, a excepción de la posible compra del banco portugués BPI, “en el que estamos ahora centrado” y ha negado que haya tenido contactos con Banco Popular o Ibercaja, como se ha especulado.
A principios del año pasado, CaixaBank anunció su intención de lanzar una Oferta Pública de Adquisición (OPA) sobre todas las acciones que no controla de BPI, entidad donde ya es el primer accionista con el 44,1% del capital y cuatro consejeros. Sin embargo, en junio el consejo de administración de la entidad catalana decidió retirar la OPA después de que los accionistas de BPI rechazaran suprimir en los estatutos del banco luso la limitación al 20% en los derechos de voto, una de las condiciones que exigía CaixaBank. Fainé ha asegurado que su intención es seguir en Portugal y mantener BPI como un banco portugués con el paraguas de CaixaBank para que pueda seguir desarrollando su actividad bancaria, aunque reconoció que debe resolver las diferencias con sus socios.
Mayor dotación a la Obra Social
En cuanto a la Obra Social, Fainé ha anunciado que la entidad ampliará su presupuesto hasta los 530 millones de euros en 2019, lo que supone un 6% más respecto a los 500 millones previstos y aprobados para este año. El 60% de los recursos de la Obra Social se destinará al área social, el 20% a investigación y otro 20% a divulgar la cultura y la ciencia. Fainé ha asegurado que otro objetivo es triplicar la inversión en investigación, especialmente del área de la salud, así como también ganar eficiencia y reducir la burocracia. Este 2016 será el noveno año consecutivo en el que La Caixa destina 500 millones de euros a su Obra Social, una cifra que consolida a la entidad como la fundación más importante de España por recursos invertidos en acción social y en una de las más importantes de Europa y del mundo.
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