El Banco Popular ha obtenido en 2015 un beneficio de 105 millones de euros, el 67,9% menos que en 2014. La culpa es de una provisión extraordinaria de 350 millones «para cubrir un posible riesgo legal derivado de la potencial eliminación de las cláusulas suelo con efectos retroactivos hasta mayo de 2013». El beneficio ordinario, 350 millones, supone el 6,1% más. La Bolsa ha reaccionado con subidas superiores al 8% en la cotización del Popular, que se sitúa por encima de los 2,5 euros.
Aunque la medida (anunciada también por CaixaBank) sacrifique el beneficio a corto plazo, refrenda la tradicional prudencia del Popular y supone tratar de zanjar un asunto muy mediático, pero que al banco apenas le supone un impacto de 50 millones anuales, el 3% del margen de intereses.
El foco se colocó en las cláusulas ‘suelo’, pero la presentación de resultados dejó mensajes relevantes. El presidente del Popular, Ángel Ron, envió un ‘recado’ a los políticos, reclamando que garanticen las condiciones para que España pueda continuar con la senda de crecimiento iniciada en 2015 y se pueda «crear más y mejor empleo«. «El crecimiento está ganando a la incertidumbre, pero si ésta se extiende en el tiempo, terminará afectando», avisa. Hasta los ‘regañó’, porque «no se ha dado la respuesta necesaria al mayor problema del país, que es el paro». Y exige no desperdiciar «una oportunidad única de asegurar un crecimiento económico durante un tiempo prolongado, que permita compensar los daños causados por esta larga crisis«.
El otro ‘recado’ fue para la «hiperreregulación surgida como reacción de los supervisores a la crisis». Ron insiste en la necesidad de «ajustar las normas de capital para favorecer el crédito a pymes, que son las que crean empleo«. El presidente del Popular critica que un crédito a una pyme tenga una exigencia de capital un 15% superior a la una operación concedida a una gran empresa. El consejero delegado, Francisco Gómez, cree que una suavización de estos requisitos haría que la financiación a pymes fuera más barata que el coste de capital.
Pese a ser un punto más elevado el tipo de contratación del crédito a empresas que en el sector, el Popular ha crecido en la financiación a pymes y autónomos el 13% en 2015 (las cuentas de crédito aumentan el 59%). Y se consolida como «el banco de referencia de las pymes en España», con una cuota de mercado del 17%, prácticamente el triple que su peso en sucursales (6,12%). En 2015 más de 62.400 pymes y autónomos se hicieron clientes del Popular, que facilitó la internacionalización a 3.500 empresas, el 6% más que en 2014. Mientras que la nueva producción de crédito en banca minorista en España fue un 0,6% inferior a la de 2014, el Popular creció el 15,1%.
Aunque la esperanza en que las exigencias de capital se suavicen es mínima, ante la resistencia del BCE a las presiones en este sentido de la Comisión Europea, el Popular insistirá en ese modelo de negocio basado en pymes y profesionales, reforzado por la aceleración en la financiación del consumo y por un mayor peso del negocio internacional (Totalbank en EEUU, Popular Portugal, Bx+ en México, más 17 oficinas de representación por el mundo) que «crece de forma discreta y pausada, porque se trata de una carrera de fondo», pero que ya aporta el 14% del beneficio ordinario del grupo.
Popular Consumo, más alianzas y vinculación
En este sentido, Ron anunció la creación de Popular Consumo como filial independiente que engloba los negocios de tarjetas (con Värde como socio), entre otros, para impulsar esta financiación. Y reconoce el interés por BarclayCard, porque «es muy complementario al negocio que adquirimos a Citi». «Estamos en el proceso», enfatiza.
El Popular reforzará sus alianzas estratégicas (Allianz en seguros y gestión de activos, Crédit Mutuel, en Targo Bank, Várde, en tarjetas, Bx+, en México). Ron reconoce que hay «muchos interesados» en unirse al banco en Popular Banca Privada.
Al mismo tiempo, insistirá en la mayor vinculación de sus clientes. Desde octubre de 2015, «Tenemos un plan» ha fidelizado a 142.000 usuarios, de los que 20.000 proceden de la competencia.
En el primer trimestre, el Popular presentará su nueva propuesta de Banca Móvil. Y en el segundo, de Banca por Internet. El banco tiene más de 860.000 clientes exclusivamente digitales, y canaliza 640 millones de transacciones online. Su presidente tiene muy claro que «no hay otro camino» que la digitalización, pero con un matiz: «es un complemento, no un sustituto, de la sucursal».
Operaciones singulares para acelerar la digestión del ladrillo
La otra gran prioridad estratégica del Popular es acelerar la reducción de los activos improductivos, básicamente inmuebles por impago de deudas. No se conforma con los 1.373 millones, el mayor descenso desde el inicio de la crisis, logrados en 2015. Y aspira a cerrar este año con 4.000 millones menos, lo que supone casi triplicar esa cifra.
Ayuda mucho que la venta de inmuebles (+40,3% sobre 2014) supere objetivos: 109 millones más que los 2.000 millones presupuestados en 2015. El objetivo para este año es de 2.800 millones.
Hay operaciones singulares en curso que ayudarán al Popular a acelerar la digestión del ladrillo (tanto inmuebles como créditos prácticamente incobrables) y superar ampliamente ese objetivo de 4.000 millones.
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