Uno no deja de sorprenderse con la interesada lectura que hacen los políticos de los resultados electorales. La realidad es mucho más compleja que el simple recuento de votos propiciado por una ley electoral manifiestamente mejorable.
Cuando nos convocan a las urnas nos ofrecen una amplia carta de opciones pero a la hora de la verdad, como en los restaurantes, sólo podemos escoger un plato aunque posiblemente también nos gustaría poder catar más variedades.
Supongo que todos tenemos un ramalazo de izquierdas, una parte de sentimientos de derecha, posturas en algún aspecto moderadas, como todos en determinadas circunstancias hemos hecho chistes machistas u homófobos. Seguro que la personalidad de cada uno es lo suficientemente compleja como para tener que apostar todo a una sola carta y de esta opción, con frecuencia con muchas dudas, los políticos universalizan nuestra particular y limitado voto. Si nos dejaran votar listas abiertas posiblemente matizaríamos mucho mas nuestra ideología y haríamos una quiniela con representantes de varias opciones políticas que reflejaran de alguna manera –como mínimo más fidedigna- nuestra manera de pensar, tanto individual como colectiva.
Recuerdo unas elecciones en que un partido minoritario preguntaba en su encuesta interna no sólo por la intención de voto del elector si no que se interesaba por su segunda opción. Una gran mayoría del electorado se decantaba por este partido como segunda opción… y ninguno de sus candidatos lograron un escaño.
Por esto cuando en estos confusos días los dirigentes alardean que les respaldan siete millones, cinco o los que sean y sacan determinadas conclusiones uno no puede más que escandalizarse por la falta de rigor con el que nos venden los resultados, como no puede menos que asombrarse por la manera indirecta de señalar que el electorado se ha equivocado al proclamar a los cuatro vientos las catástrofes que nos depararía a todos que otras opciones se hicieran con el gobierno, por que es aquella máxima que pretenden ignorar que rezaba “nos, igual que vos y todos juntos más que vos”.
Y en cualquier caso uno tiene la sensación que nuestro voto es un mero formulismo dado que después todo lo intentan pastelear en despachos.
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