Opel Astra, asequible con detalles premium

15/02/2016

Carmen Duerto.

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astra 3Mi vinculación con el mundo del motor es como consumidora. Cierto que he probado diferentes coches y asistido a presentaciones de automóviles, pero si abro un capó es porque alguien a mi alrededor insiste ó porque algunos motores son tan bonitos que los tienen abiertos, recuerdo un par de Ferraris con el capó transparente o un Veiron en Cannes que emitía destellos, imposible no verlo. Reconozco que me interesa más ver lo que cabe en el maletero, las medidas de seguridad, los consumos, la gama de colores, las insonorizaciones e incluso, las customizaciones que se puedan hacer y especialmente, por dónde me puedo meter con el coche, sin que los ecologístas dejen de hablarme. Mi desinterés por la ficha técnica se acrecienta desde el escándalo de los trucajes de Volskwagen. Si una empresa alemana te miente con un Audi de 40.000 euros, aún a riesgo de cargarse su buena imagen, y si eres español te deja en el abandono más absoluto y encima, te dicen que a los norteamericanos engañados los van a indemnizar pero a los españoles ni caso, pues ya me puede contar la ficha técnica lo que quiera que a mí “plin”.

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Ahora, me empiezan a interesar los “extras” porque eso sí está en mi radio de acción. Como el ultimo que conocí en Porto Cervo, que llevaban los Rolls Royce y que hace unas semanas he descubierto que también lo incluyen en los asequibles, Opel Astra. Se llama “OnStart” y es un botón mágico, una especie de “Siri” pero en humano. Estuve en la isla artificial de Valdecañas, en Cáceres, conduciendo y probando los nuevos Astra con sus faros “inteligentes” que se activan cuando vas a más de 50 kilómetros por hora y en modo luces automáticas. Los faros matriciales con luces led intellilux, que así se llaman, tienen la gracia de ponerse, quitarse, subir y bajar cuando detectan coches en dirección contraria, curvas y etc. Una buena iluminación más clara que fatiga menos el ojo y sin deslumbrar al contrario. Esa era la parte más interesante para los colegas del motor, para mí fue conducir el Astra. Nunca me había llamado la atención porque es un coche de formas discretas, pasa desapercibido, lo que viene siendo un coche normal. Sin embargo, conducirlo es comodísimo. El espacio por dentro es amplio para cinco personas. El maletero, generoso. El consumo, bajo. No es ruidoso. Cuenta con un sistema de wifi colectiva para los ocupantes. Los espejos retrovisores advierten de posibles colisiones y especialmente, me hice fan del botón mágico “OnStart”. Resulta que el coche está conectado vía GPS, cuando lo pulsas inmediatamente una señorita contesta en español, desde Luton (Inglaterra), le puedes pedir que te envíe directamente al navegador del coche una dirección, que compruebe la presión de los neumáticos o en caso de accidente, si el conductor no contestase, llamaría ella directamente a los servicios de emergencia para dar la localización exacta del vehículo. Sinceramente, son mejoras en seguridad que generalmente van asociadas a coches de alta gama y se agradece que en los utilitarios asequibles, este Opel Astra se encuentra desde 15.000 euros, se piense en la seguridad de los que no tenemos, no podemos o no queremos Rolls Royces.

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