Mientras se puede, en el mercado aplican aquello de ‘cuanto peor, mejor’ porque suponen que una mala noticia es siempre un punto a favor de que la Fed no acometa nuevas subidas de tipos de interés a corto plazo.
Gracias a este absurdo, los mercados suben cuando las malas noticias se acumulan y bajan cuando los datos muestran la buena cara de la economía, que aún hay cosas que parecen ir bien.
Pero llega un momento en el que la falacia no se sostiene. Si las cosas están mal, están mal y las Bolsas tendrán que reflejarlo antes o después. De esta forma, cuando se acuerdan de que con estos mimbres no hay cesta que soporte las cubidas, se dejan caer directamente entregadas a la fuerza de la gravedad, a la espera de que las manos profesionales cuiden su aterrizaje.
Y en algunos mercados, el colchón se coloca el 1,5% y en otros en el 3%, como es el caso del Ibex. Hay quien dice que el pacto PSOE – Ciudadanos ha sido interpretado por los mercados en clave de nuevvas elecciones, por lo que se prevé un entorno de provisionalidad para los próximos meses, algo que no gusta demasiado.
Pero lo cierto es que toda Europa se ha orientado a la baja, exgerando el gesto de un precio del petróleo que se ha mantenido bajista pero que tampoco ha sido el desastre que hemos visto en otras ocasiones no tan lejanas:
Y cuando digo exagerar el gesto lo digo porque solo hay que comparar los gráficos intradiarios de los mercados bursátiles con el del crudo para ver la amplificación que se ha producido en las Bolsas:
Desde luego, el ‘picado’ del Ibex en el gráfico intradiario es muy superior al del petróleo, lo que nos pone de manifiesto que el selectivo español está para pocas alegrías. Y es que, encima, han rebajado el rating a Brasil y no un poco: dos escalones, hasta meterlo de lleno en la categoría de bono basura, con el efecto negativo que esto tiene para muchas empresas del Ibex que han apostado por el mercado brasileño en los últimos años, encabezadas por Telefónica y los dos grandes bancos.
Con estos ingredientes, se ha cocinado una sesión que ha dejado al selectivo español a las puertas de cerrar por debajo del nivel de los 8.000 puntos, algo que ha hecho a lo largo de la sesión pero que ha logrado evitar al cierre. El gráfico diario es suficientemente explicativo de cómo están las cosas:
Pero que nadie se crea que es solo aquí sólo. Basta con fijarse en el Dax para comprender que aquí ya no hay prácticamente mejores ni peores, que todo viene a ser un ‘sálvese quien pueda’. Y no pueden.
Al cierre, el Dax perdió un 2,64%, el Ibex un 3,07%, el CAC un 1,96% y el Eurostoxx un 2.33%.
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