Los mercados exigen que Draghi vuelva a ser ‘Mario el Mago’

09/03/2016

Miguel Ángel Valero. Los analistas subrayan que “los inversores todavía recuerdan con ansiedad la decepción de diciembre” de 2015, y esperan que el BCE baje la tasa de depósitos a -0,4%, aumente hasta 70.000 millones de euros la compra mensual de bonos, y extienda el programa QE hasta septiembre de 2017.

michael-boyeMientras todos esperan “una acción importante” por parte del Banco Central Europeo (BCE) en la reunión de su Consejo de Gobierno del jueves 10 de marzo, Michael Boye, experto en renta fija de Saxo Bank, advierte que “los inversores todavía recuerdan con ansiedad la decepción de diciembre” de 2015. Entonces, “el mercado también estaba anticipando una nueva ronda de ‘magia’” de Mario Draghi, presidente del BCE. Y se llevó una notable decepción, que agravó la situación de las Bolsas.

“Las conjeturas sobre cuáles serán las iniciativas que se lanzarán este jueves, se han convertido en la terapia ocupacional para todo el mercado”, cree Boye. Los analistas parecen coincidir en 3 medidas:

1.-un recorte de 10 puntos básicos en la tasa de depósitos a -0,4%

2.-un aumento de 10.000 millones de euros en la compra mensual de bonos, hasta los 70.000 millones

y 3.-una extensión de 6 meses más del programa, hasta al menos septiembre de 2017 (el programa inicial estaba destinado a durar hasta septiembre de este año, y fue extendido medio año más).

Sin embargo, el régimen de tipos de depósito negativos está recibiendo cada vez más críticas. Los economistas sostienen que el aumento de los costes están conduciendo a un aumento de los márgenes de crédito y, por lo tanto, a un flujo de crédito más lento hacia la economía real. “Irónicamente, el corazón del problema que el BCE ha estado tratando de abordar”, subraya el experto en renta fija de Saxo Bank .

El presidente del BCE podría volver a ser ‘Mario el Mago’. “Podría tener más trucos bajo la manga, y algunos de ellos podrían incluir un sistema basado en el nivel de tasas de depósito, una iniciativa sin precedentes en otras clases de activos, así como otros giros y ajustes a la condiciones de las compras mensuales”, opina Michael Boye.

“Seguramente, habrá poco espacio para otra bajada sin el riesgo de lesión permanente en la honradez del BCE, de la cual ha disfrutado Mario Draghi y los mercados han dependido desde el famoso ‘haremos todo lo necesario’, interpreta el experto del Saxo Bank.

En la misma línea, Álex Fusté, economista jefe de Andbank, cree que “las expectativas de más estímulos están más que generalizadas (otro recorte del tipo repo de 10 puntos básicos, más garantías, o ampliación del QE a través de mayores compras y nuevos activos elegibles)”. “La compra de deuda sénior de bancos, aunque no se descarta, sigue siendo un tema controvertido. Sin duda, esto tendría un enorme impacto a corto plazo en lo que respecta a abordar la inestabilidad que afecta a los bancos europeos”, advierte.

Los comentarios de Draghi en enero, una inflación prevista en mínimos históricos, la avalancha de sorpresas macroeconómicas negativas desde diciembre de 2015 y encuestas sobre actividad (manufacturas y servicios) que apuntan a una pérdida de impulso, y la ampliación de los diferenciales crediticios sugieren que “veremos una intensificación en la política del BCE”, opina Fusté.

Una política monetaria expansiva más agresiva

Carlos Salvador, profesor del Cunef, pronostica que el BCE moverá ficha para afrontar las bajas perspectivas de crecimiento. “Todos los indicios apuntan a que Mario Draghi, anunciará este jueves una política monetaria expansiva más agresiva, si tenemos en consideración que las decisiones que tomó el BCE el pasado mes de diciembre quedaron muy por debajo de lo descontaban los mercados financieros”.

¿Cuáles son las razones que obligan a Draghi a mover ficha? La inflación se sitúa en niveles próximos al fantasma de la deflación, con un crecimiento de los precios en 2015 del 0,2% según datos de Eurostat, por el hundimiento del precio del petróleo, que ha caído un 30% desde la última reunión del BCE; las previsiones de crecimiento de la Eurozona para 2016 y 2017 se sitúan en 1,7%, muy lejos del 3,2% que se alcanzó en los años previos al inicio de la crisis financiera; y existen otros factores externos como las débiles perspectivas de crecimiento de las economías emergentes, la volatilidad en los mercados financieros y los riesgos geopolíticos.

En este contexto, teniendo en cuenta que el BCE amplió en noviembre de 2015 el plazo QE hasta septiembre de 2017, Dragui puede optar por elevar el importe de las compras mensuales de deuda (actualmente, 60.000 millones de euros cada mes). También puede optar por redefinir el QE considerando la posibilidad de adquirir otros activos de renta fija con menor calificación crediticia (rating), además de la deuda emitida por las Administraciones Públicas (supranacionales, nacionales, de comunidades autónomas y de corporaciones locales), los bonos de titulización de activos, y el programa de adquisiciones de bonos garantizados

Una tercera opción es la modificación de las condiciones de las operaciones de facilidades permanentes de crédito y de depósito. Reducirá por una parte el tipo de interés al que presta dinero a los bancos comerciales a un día (actualmente situado en un 0.3%), y además incrementará el tipo de interés negativo que reciben los bancos comerciales por depositar liquidez en el BCE. Es decir, incrementar la penalización a las entidades bancarias que decidan mantener liquidez en forma de depósitos en el BCE de forma que se situará en -0,4% (actualmente es el -0.3%).

“Debe considerarse que esta última medida puede afectar negativamente a la rentabilidad de las entidades bancarias, en un contexto de bajos tipos de interés en el que los bancos se ven obligados a ajustar sus costes por la reducción de los ingresos que perciben en su actividad tradicional de captación y concesión de créditos (margen de intermediación)”, señala Carlos Salvador.

Finalmente, el BCE puede optar por la emisión de las conocidas operaciones de financiación a largo plazo (Tltro), basadas en la concesión de créditos a bancos comerciales con un vencimiento hasta 4 años, pero condicionado a que este dinero sea destinado a la concesión de créditos a la economía real. Lo que se conoce en la jerga de la política monetaria como “barra libre”.

“Con toda esta batería de medidas no convencionales de política monetaria, Draghi está recetando ‘paracetamoles’a la economía europea, con el fin de ganar tiempo para llevar a cabo una operación quirúrgica en el que se implanten reformas estructurales destinadas a mejorar la eficacia del mecanismo de transmisión de política monetaria y abrir el grifo de la financiación a las empresas y hogares”, argumenta el profesor del Cunef. “Algo fundamental para el crecimiento si se tiene en cuenta la excesiva dependencia que tienen las empresas europeas del crédito bancario”, subraya Carlos Salvador.

Draghi, atrapado en su promesa de ‘haremos todo lo necesario’

Patrice Gautry - Economista Jefe UBPPaul Gautry, economista jefe de Union Bancaire Privée (UBP), cree que “el BCE parece estar atrapado entre su promesa de hacer lo que sea necesario, las expectativas del mercado, y los datos económicos que sugieren una recuperación débil”. El debilitamiento de las expectativas de inflación y el escaso crecimiento del crédito en la Eurozona no son buenos resultados dados los esfuerzos del BCE. La estrategia del BCE se enfrenta a un “número creciente de problemas”, entre ellos, la caída de la rentabilidad de los bancos debido al interés negativo de las reservas y a la baja del rendimiento de los bonos soberanos.

En estas circunstancias, “sería deseable y necesario que el BCE reaccionara, en línea con las promesas de Mario Draghi, con el objetivo único de estimular el crédito”, resalta Gautry. “Para lograrlo, el BCE debe aceptar activos de riesgo como bonos corporativos y bonos emitidos por instituciones financieras en su balance. Para lograr que el nuevo crédito sea rentable y promover su crecimiento, podría dar un paso atrevido introduciendo un sistema que, con la ayuda de los Gobiernos de los Estados europeos, provea garantías de préstamo o compense parcialmente el riesgo de crédito”, insiste el economista jefe de UBP.

“Un anuncio como este sería una sorpresa positiva para los mercados financieros, sin importar cuando se implementara (sea inmediatamente en marzo o en una fecha posterior). El BCE podría ahorrar tiempo y tomar una serie de decisiones en marzo, aunque arriesgaría ahogarse en los detalles de una larga lista de medidas técnicas”, opina Gautry.

“Sin embargo, aunque esas medidas serían útiles y efectivas a medio plazo, no representan una ruptura significativa con la estrategia llevada a cabo desde 2011. Para impulsar la inflación se requiere más estímulo fiscal y coordinación entre los bancos centrales, le guste o no a Alemania. Hasta que eso suceda, el BCE se ve forzado a tomar la iniciativa en solitario”, concluye el economista jefe de UBP.

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