En el mercado están ya muy escarmentados con nuestro amigo ‘el bocachancla’ y su curiosa costumbre de hablar sin tentarse primero los bolsillos. Dice lo que va a hacer sin tener en cuenta si podrá o, lo que es lo mismo, si le dejarán hacerlo los alemanes.
Buena prueba de ello es que entre el primer anuncio de estímulos con aquél «haremos lo que sea necesario» y que su implementaran las primeras medidas que pueden tomarse por estímulos pasó más de un año.
Y más recientemente, dejó al mercado compuesto y sin novia en el pasado mes de diciembre tras prometer «la madre de todas las revisiones de política monetaria» y no hacer nada. Para mañana tenemos otra vez la misma promesa puesta encima de la mesa.
Por eso a pocos les extraña la curiosa forma que han tomado los gráficos diarios:
Es difícil ver un cúmulo semejante de velas de duda. Lo peor es que esas velas de duda lo son también de aviso y demasiado a menudo esas sombras alargadas en la parte superior de las velas son la premonición de que el recorte está ahí, a la vuelta de la esquina.
Ni qué decir tiene que si ya están las cosas así y el BCE decepciona, el golpe que se pueden dar los mercados va a ser de los duros, pero es lo que tiene confiar en las palabras de un tahúr que, además, ha dado motivos suficientes para la desconfianza. Ya saben aquello de «por sus obras les conoceréis»…
No es de extrañar que, dada la desconfianza reinante, los índices europeos hayan presentado un perfil como este en la sesión de hoy:
Es una vieja técnica, muy conocida, la de subir a primera hora y aprovechar esas subidas para ‘colocar el género’, lo que muchos llaman ‘empapelar al personal’ y quedarse a la expectativa de lo que ocurra mañana.
Al fin y al cabo, si hay que retomar las posiciones alcistas, los que hoy han vendido son los que menos van a tardar en darle al click del ratón. Los que mandan en esto siguen el mercado al segundo, incluso al milisegundo. De esta forma, puede que incluso ganen dinero saliendo hoy y volviendo a entrar mañana si Draghi no decepciona.
Pero lo cierto es que en el ambiente del mercado hay un tufillo a ‘este tío nos va a volver a salir rana‘. Ha hecho suficientes méritos para la desconfianza generalizada, pero es que además el petróleo ha empezado a subir y la presión deflacionista decae con estas subidas, por lo que los alemanes estarán tratando de cortar de nuevo las alas al italiano.
Mañana será otro día. En el de hoy, las dudas siguen apoderándose del mercado y no parece que haya demasiada confianza. Eso sí, se mantienen alerta y no ceden, no vaya a ser que al final Draghi sea un amigo de los de verdad…
Al cierre, el Dax avanzó un 0,31%, el Ibex un 0,24%, el CAC un 0,49% y el Eurostoxx un 0,47%.
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