El triángulo de Bermudas de la economía

21/03/2016

Miguel Ángel Valero.

¿Cómo explicamos el ascenso de Donald Trump, el riesgo de Brexit (la salida del Reino Unido de la Unión Europea), el hecho de que Marie Le Pen cuenta con buenas posibilidades de convertirse en el próximo presidente de Francia, y la situación general de un mundo político en el que todos los gobernantes en ejercicio parecen a punto de ser derribados de sus escaños? Es la pregunta que se hace, en un originalísimo análisis, Steen Jakobsen, economista jefe de Saxo Bank, que nunca deja de sorprender por sus agudos comentarios.

«¡Es el contrato social, que no sólo se está rompiendo, sino que también está siendo arrojando por la borda!», mientras «las élites políticas se quedan calvas intentando analizar porqué alguien como Trump, un candidato con cuatro bancarrotas a sus espaldas, inmoral, desabrido y todo un profesional del auto-bombo puede alzarse con la nominación del Partido Republicano».

Para Jakobsen, el éxito del pintoresco candidato a presidente de EEUU «no tiene nada que ver con las políticas de Trump (o la ausencia de las mismas), sino que tiene todo que ver con el hecho de que es un anti-sistema».

Y con que llos votantes están alejándose del “contrato social”, la teoría política que subyace a todas las sociedades contemporáneas, un convenio o acuerdo entre el gobernante y sus gobernados que define los derechos y deberes de cada uno. Esta idea se remonta a los sofistas griegos, pero las teorías del contrato social tuvieron su mayor predicamento en los siglos XVII y XVIII, gracias a nombres como Jean-Jacques Rousseau, Thomas Hobbes, John Locke y, en tiempos más modernos, John Rawls.

«La sociedad tal y como la conocemos está harta de ser dócil y aceptar una “situación de emergencia” interminable. ¡Uno sólo puede afrontar un número limitado de emergencias en el tiempo de una vida!», argumenta el analista de Saxo Bank.

«Ahora los votantes del mundo quieren cualquier cosa menos a la clase dirigente tradicional«, insiste Jakobsen. «Económicamente, esto tiene todo el sentido del mundo, y lleva gestándose largo tiempo. La ratio compensación salarial / PIB en los EEUU es el más bajo registrado jamás«, argumenta. Mientras tanto, los beneficios empresariales están en el punto más alto de la historia.

Pero los beneficios empresariales dependen de que los “empleados” del mundo dispongan de suficientes ingresos después de impuestos como para comprar los bienes de los “fabricantes de beneficios”. «Durante todo este ciclo nos vemos ante una insuficiente retribución en las clases medias, en ‘Main Street’ (el hombre de la calle, la economía real, en contrapunto con ‘Wall Street’, grandes rentistas y altos ejecutivos, la economía financiera), mientras que apoyamos en exceso a las clases bancarias y generadoras de beneficios», razona.

El economista jefe de Saxo Bank recuerda su teoría del «Triángulo de las Bermudas de la Economía»: la actuación en política monetaria está diseñada para atender, o ayudar, al 20% de la economía (bancos y empresas cotizadas, Wall Street) que ya tiene acceso al crédito, a expensas del 80% de empresas pequeñas y medianas (Main Street), que obtienen menos del 5% del crédito y un 0% del capital político.

El 20% que obtiene el 95% del crédito y el 100% de las ventajas crea menos del 10% de los nuevos empleos y la productividad. El otro 80%, en cambio, el que consigue el 5% del crédito y el 0% de las ventajas, crea el 90% de todos los nuevos empleos y el 100% de los nuevos incrementos en productividad.

Por tanto, hay que re-equilibrar la economía alejándola de Wall Street y acercándola a Main Street. «Para que aumenten el crecimiento y la productividad, necesitamos ver a Wall Street rindiendo relativamente peor y necesitamos ver mejorar a Main Street recibiendo mejores pagas», subraya Jakobsen. Además, las empresas necesitan urgentemente comenzar a invertir en productividad y bienes de capital, «algo que en gran medida llevan pasando por alto hace ya casi una década», advierte.

Éste es el motivo por el que el contrato social está roto y por lo que se continuará penalizando a las élites políticas.

Es necesario que los Gobiernos que pueden endeudarse al 0% de interés proyecten inversiones en infraestructuras a gran escala. Y las empresas necesitan dejar de maximizar el flujo de caja, y maximizar los beneficios en el tiempo, no meramente trimestre a trimestre, sino invirtiendo en la gente: actualización profesional, mejores productos, Internet más rápida y más Big Data.

El experto de Saxo Bank pronostica un «cambio de paradigma que se aleje de un contrato social basado en el miedo y en las medidas de emergencia», y una expansión del espectro político que es sumamente necesaria para apartarse del escenario político de “todos en el centro”, en el que tener un par de manos firmes es más importante que la ambición, las aspiraciones elevadas y los sueños.

«Main Street está mejorando, y quiere y necesita metas que sean más ambiciosas. La microestructura en casi cualquier economía está trabajando duro y trabajará duro. Lo que necesitamos es que los banqueros centrales dejen de actuar como ‘estrellas del rock’ y que los políticos dejen de vender ‘medidas de emergencia'», concluye el economista jefe de Saxo Bank.

 

 

 

 

 

 

 

 

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