La caída del petróleo comenzó en la noche, al descontar el mercado un dato de inventarios mejor de lo previsto y que, por tanto, hace que la previsión de compras sea más reducida para el inmediato futuro y hace caer el precio. El dato se ha visto confirmado esta tarde con otro en el mismo sentido.
Por otra parte, tenemos la negativa rotunda de Libia a no elevar su bombeo y llegar a un acuerdo en la prevista reunión de productores de petróleo del próximo mes, por lo que el mercado descuenta que al menos dos grandes productores, Irán y Libia, van a ir «de palomita suelta» en el mercado incluso si hay un pacto para estabilizar la producción.

Y lo de los bancos tiene varios episodios. De una parte, los comentarios del Banco Central Europeo respecto a la necesidad de que emprendan un cambio de modelo de negocio ante la perspectiva de que los márgentes van a seguir muy estrechos como consecuencia de los bajos tipos de interés.
De otra parte, los constantes comentarios acerca de la situación real del Deutsche Bank después de que la entidad admitiera que este año las va a pasar canutas.
Y, por último, la presión del sector financiero británico sobre el resto, ya que en el mercado se considera que los atentados de Bruselas incrementan las posibilidades de que el referéndum de Gran Bretaña termine por ganarlo la opción de salida de la UE. Alguna entidad ya ha admitido estar preparando planes específicos para afrontar esta contingencia si llegara el caso.
En estas circunstancias, los índices europeos sufrieron `para mantenerse a flote y especialmente los más lastrados por la presencia del sector financiero, el Ibex y el Mib italiano, donde los bancos tienen además su propia casuística derivadas de las conversaciones para fusionarse varias entidades.
Este es el perfil intradiario que ha dejado el Ibex. Se nota en él cierta semejanza con el del petróleo, lo que significa simplemente que los bancos no presentaron batalla para que el selectivo español fuera a hacer cosas distintas que la corriente que llevaba el mercado. Más aún, agudizó esa corriente el peso de la banca, negativo de nuevo.
Lo peor es que el gráfico que ha dejado en las velas diarias no presagia nada bueno:
Una envolvente bajista para afrontar mañana una de esas sesiones que uno no entiende por qué se empeñan en mantener abierto el mercado, para después tener cuatro días de cierre consecutivos. En fin, cruzamos los dedos.
Hoy, el Ibex no ha logrado mantenerse por encima de los 9.000 puntos y ya veremos a dónde nos quieren llevar mañana porque los que queden mañana en el mercado serán pocos y obligados, profesionales por tanto.
Al cierre, el Dax logró mantenerse en positivo y subir un 0,33%, en tanto que el Ibex perdió un 0,72%, el CAC un 0,18% y el Eurostoxx un 0,29%
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