No hay forma de que los índices europeos se decidan de una vez a atacar la zona de resistencias e imiten a Wall Street. Ni para imitar valen, qué desesperación. Es muy curioso lo que ocurre: están muy pendientes de los posibles catalizadores de nuevas subidas de la Bolsa al otro lado del charco y cuando quieren caer en la cuenta, resulta que esos catalizadores juegan en contra de los intereses europeos…
Si no fuera porque en esto de los mercados se presume que está metida gente de lo más brillante, yo apostaría a que el nivel general es de idiocia, si no de imbecilidad manifiesta en lo que se refiere a los mercados europeos.
No se atrevieron a salir al galope cuando el euro bajó hasta 1,04 por no hacerle el feo a Wall Street y ahora están pendientes del dato de paro americano de mañana para ver qué hacen. Y, mientras tanto, les zurran la badana de lo lindo a los bancos y nadie se da cuenta de que toda esa historia de que va a haber menos subidas de tipos de interés en Estados Unidos juega en contra de los intereses europeos.
Vamos a ponerlo negro sobre blanco. Señores políticos, señores banqueros centrales, señores analistas: lo que está en juego no es la recuperación de la Bolsa sino una guerra de divisas, por si no se han dado cuenta todavía. Y si suben menos los tipos de interés en Estados Unidos, su moneda se debilita. ¿Lo han entendido? Si, ¿verdad?
Pues vamos con lo siguiente: un dólar débil supone un euro fuerte, minimiza los esfuerzos por crear algo de inflación y no ayuda en absoluto a que la economía mejore porque ahora mismo todo se basa en lo que puedas colocar fuera y en eso la variable moneda es un factor fundamental. ¿Nos enteramos?
Pues entonces, ¿qué carajo hacen ustedes esperando que las Bolsas suban si la Fed cada vez tiene menos expectativas de que suban los tipos? Se lo muestro en el gráfico que deberían tener todos ustedes en la cabecera de la cama:
Ahí lo tienen. Los tipos en Europa al 0% y el euro subiendo. ¿Por qué? Porque todos saben que los estímulos no están funcionando en el Viejo Continente, que los bancos no ponen el dinero en circulación, que no hay crédito y que lo de los tipos al cero y las compras de deuda es casi un brindis al sol porque no resulta efectivo si no hay medidas decididas por parte de los gobiernos.
Pero resulta que éstos han dejado toda la responsabilidad en manos de Draghi e, incluso, aquellos que se pusieron manos a la obra como es el caso de españa, ahora se descubre un pasteleo indecente en el año electoral con explosión incluida del déficit público español. Lo dicho. El mensaje es claro: Draghi está solo. Es más, los dirigentes europeos no son sus aliados, sino sus mayores enemigos. Y conste que Draghi no es santo de mi devoción, pero es que le están haciendo bueno…
En cambio, en Estados Unidos los tipos van a subir. A lo mejor no lo hacen cuatro veces sino dos, pero van a subir. Y su moneda se debilita. Creo que es hora de empezar a admitir que estamos haciendo algo mal…
Pues a partir de ahí, todo lo demás. El euro está en máximos desde octubre del año pasado y atacando unos niveles que, de superarse, pueden hacer que por un simple factor técnico tengamos un estallido alcista, que es exactamente lo que faltaba.
Pero por si fuera poco, hoy hemos vuelto a las andadas con las preocupaciones por el sector bancario europeo, un sector al que se culpa de todo (y culpa tiene) y que al final parece que va a pagar los platos rotos, pero los que no debe. Márgenes tan estrechos parecen incompatibles con la obligación de fortalecer su capital sin tomar mdidas drásticas como la supresión del dividendo en algún ejercicio.
Y muchos como analistas lo temen, periódicamente se ensañan con los bancos con la justificación de que si el Deutsche Bbank las está pasando moradas o que no convencen los procesos de fusión en Italia. Cortinas de humo. El asunto está en el dividendo y en cuanto el primero dé el paso, van todos detrás en plancha.
¿Qué le pasa al Ibex cuando sufre la banca?
Pues esto, ni más ni menos. Hoy ha roto un nivel importante de soporte y queda un poco a verlas venir. Cierto es que la situación política no acompaña y que la guinda de lo del déficit parece ya de esperpento, pero es lo que hay. El selectivo español va camino de pasarlas canutas de nuevo.
Pero no se crean que las cosas están mucho mejor por ahí fuera:
No hay forma del que el Dax rompa por encima de los 10.000 puntos con una mínima solvencia y cuando el cántaro va tanto a la fuente, termina por romperse. En Bolsa, cuando no hay potencia alcista termina por entrar en funcionamiento la fuerza de la gravedad y lo que vemos en Europa es preocupante.
Al cierre, el Dax perdió un 0,81%, el Ibex un 1,66%, el CAC un 1,34% y el Eurostoxx un 1,29%.
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