Quizás algunos recuerden el eslogan que popularizó Manuel Fraga a mediados de los sesenta del siglo pasado que rezaba “Spain is diferent” para promocionar el turismo.
Durante décadas muchos españoles asumimos la verdad de esta afirmación aunque por motivos muy diferentes a los deseados por el entonces ministro de Información y Turismo, cuando nos comparábamos con la “civilizada” Europa (durante mucho tiempo también tierra prometida para nosotros) comprobábamos que las diferencias con nuestros vecinos eran notables, desde las condiciones laborales, el nivel de vida, la moral, los derechos individuales y colectivos, la calidad de la justicia….
Pese a los reiterados juramentos del actual presidente del Gobierno en funciones (que por cierto no admite que el Parlamento controle su gestión, como en las dictaduras) de que “la inmensa mayoría de los políticos” son honrados, los casos de corrupción de miembros de esta profesión que tienen las manos manchadas afloran como setas.
Con la aparición de los papeles de Panamá hemos descubierto que en algunos temas España no es tan diferente, que el nivel de actuaciones poco claras mancha tanto a los españoles de posibles como a personalidades de todo el mundo. Lo que se presumía de los paraísos fiscales se constata y aquellos que parangonaban la limpieza de sus actos pueden quedar con el trasero al aire. Es fácil tener la sospecha de que sólo ha transcendido la punta del iceberg de la corrupción o del blanqueo de dinero, al fin y al cabo los hackers sólo han conseguido información de uno de los muchos bufetes de abogados de un determinado país. Hay más cuentas secretas que gestionan otras empresas en el país centroamericano o en otros paraísos fiscales.
Tanto la corrupción interna como la internacional parece que algunos españoles tienen un protagonismo homologable al de otros países civilizados, por una parte ya no somos tan diferentes.
Ante esta situación, y como estamos en vísperas de tener que cumplimentar la declaración de la renta, uno siente curiosidad por la campaña que hará el Gobierno para invitarnos a cumplimentar nuestras obligaciones fiscales. Es de suponer que no tendrán la cara de repetir aquello de que hacienda somos todos.
En cambio los episodios que cada día va aflorando sobre el tema los ciudadanos que por ser trabajadores por cuenta ajena tienen pocas posibilidades de defraudar no es extraño que también traten modestamente de aprovecharse de la situación ante la habitual pregunta “con IVA o sin IVA”. No van a quedar como el tonto de la clase…
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