Con la reunión con los representantes sindicales el 5 de abril, Banco Ceiss, del grupo Unicaja, inicia un ajuste que afectará a un máximo de 1.120 puestos de trabajo, lo que supone hasta un tercio de la plantilla actual.
La entidad se escuda en los requerimientos de la Comisión Europea tras haber concedido ayudas públicas para el saneamiento del banco que heredó el negocio de las antiguas Caja Duero y Caja España, y en la situación del sector financiero, para justificar ese ajuste.
Al mismo tiempo, cree que la integración informática y operativa con Unicaja y la apuesta por los canales digitales requieren un redimensionamiento tanto de los servicios centrales como de la red de sucursales.
Lo que busca la entidad filial de Unicaja es equlibrar el balance y obrener beneficios. En 2015 perdió 10,7 millones.
Banco Ceiss ya aplicó en 2013 un expediente de regulación de empleo (ERE) que afectó a 1.230 empleados. Y durante los ultimos años otro temporal (ERETE) sobre otros 500.
La entidad asegura que «inicia este proceso desde el más absoluto respeto a sus profesionales y con la mayor voluntad de diálogo con los representantes de los trabajadores, con el fin de alcanzar la solución más adecuada para todas las partes».
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