Las Bolsas europeas no creen ya en nada y toman el camino hacia el infierno

07/04/2016

Miguel Larrañaga. Intentaron agarrarse ayer al clavo ardiendo de la presunta subida del precio del petróleo, pero quienes mandan en las Bolsas debieron leerme anoche y coinciden con mi apreciación: creer en la congelación de la producción petrolera es de risa, así que ya no creen en nada y toman el camino hacia el infierno.

De hecho, el petróleo ha vuelto hoy a la senda bajista. El efecto del optimismo kuwaití respecto a un posible acuerdo petrolero para hacer subir los precios ha durando exactamente una tarde. Así de claro es el asunto. En caliente, pueden manipular el mercado pero cuando dan un minuto a alguien para que piense, se les ve el plumero.

Por tanto, el petróleo no era hoy el clavo ardiendo al que agarrarse y una vez vista la escasez de fuerzas de ayer, ni siquiera el buen cierre de Wall Street ha servido como acicate para que los mercados europeos mantuvieran la dignidad.

¿Dónde hay que buscar el origen de los problemas? Buena parte de ellos se condensan en este gráfico:

bancosEs el aspecto que presenta el índice del sectorial bancario europeo. Para echar a correr. De hecho, los inversores han puesto pies en polvorosa y corren despavoridos alejándose de cualquier acción que huela a banco europeo. Los tipos al 0% parecen haber dado la puntilla a un sector que, claramente, no ha sabido adaptarse a los tipos de márgenes cada vez más estrechos.

Me dirán que están reaccionando y me podrán como prueba el cierre de oficinas del Santander y los despidos que lleva incluidos. Si es es toda la reacción, mal vamos. Pan para hoy y hambre para mañana. Más valdría al Santander mejorar en cosas en las que sus competidores les van sacando ya tres cuerpos, que se ha quedado más antiguo que las maracas de Machín en servicios por internet, por ejemplo.

Tienden los banqueros a reducir la ecuación al límite del coste / beneficio y aplican la lógica del siglo XIX: me sobra personal. Incluso siguiendo esta lógica y aceptando que es cierto que les sobre personal, no se puede estar de acuerdo exactamente con el personal que sobra: les sobra estructura por todas partes y posiblemente no tanto personal de atención al público.

En los tiempos en los que la orden de presidencia vuela por el correo electrónico hasta el último de los empleados en el confín más remoto en segudnos, los bancos europeos mantienen estructuras arcaicas, direcciones comerciales, territoriales, de zona. Si me apuran, de barrio. Y todo con un montón de burócratas que justifican el sueldo (generoso) por el número de reuniones que mantienen no se sabe nunca muy bien para qué. Pero sobra personal de atención al cliente, lo que demuestra que, en realidad, el cliente es lo que menos importa.

Luego se quejarán, pero no pueden seguir con un modelo de principios del siglo XX en el siglo XXI. Mantienen estructuras de valija y notario en tiempos del correo electrónico y la digitalización certificada de documentos por firma electrónica. Y ahí sí que hay ahorro de costes y mejora del servicio al cliente.

No es cuestión de que si el Deutsche Bank está en tal o cual situación, o si los bancos italianos pueden o no fusionarse, o si la justicia va desmoronando la estrategia de defensa de las entidades españolas respecto a las infumables ‘cláusulas suelo’ de las hipotecas y empiezan a dictarse sentencias exigiendo la devolución de cantidades con intereses… Es una cuestión de fondo de toda la banca europea.

En fin, volveremos en más ocasiones sobre el asunto porque el pefil de los bancos europeos empieza a preocupar a más de uno y es clave para entender la extrema debilidad de las Bolsas del Viejo Continente. Hoy, por ejemplo, la dignidad apenas si ha durado dos horas:

ibexdComo se puede ver en este gráfico intradiario del Ibex, a las once estaba claro que los índices europeos no estaban finos y que iba a costar aguantar los niveles. A las once y media estaba confirmado que lo mejor que podía pasar hoy es que terminara rapido la sesión.

Pero para colmo, en Wall Street tampoco tuvieron su día ya desde la apertura, lo que colocó a los mercados europeos en mínimos en lo momentos del cierre. Todo un poema.

Ibex5Otra combinación de velas de esas que llaman envolvente bajista y nueva amenaza de que esto se vaya mucho más abajo. Recordemos, además, que puede que Wall Street no pare el golpe esta vez por la necesidad casi imperiosa que tiene de recortar para dar salida a la enorme sobrecompra. Mal asunto, desde luego…

Al cierre, el Dax se dejó un 0,98%, el Ibex un 1,26%, el CAC un 0,90% y el Eurostoxx un 1,30%.

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