Por fin parece que le están apretando las tuercas a la banca. Por fin una magistrada les ha plantado cara y sin hablar de usura ni nada que se le parezca, Carmen González Suárez, la magistrada titular del Juzgado de lo Mercantil número 11 de Madrid, ha declarado las cláusulas suelo anuladas. La razón es su falta de transparencia, además de ser «abusivas», y las entidades que las aplicaban son nada más y nada menos que 40.
Ni que decir tiene que la noticia ha corrido como la pólvora. En Adicae, su prediente Manuel Prados, estaba más que eufórico porque por fin ha ganado la gran batalla de una guerra en la que llevaba años combatiendo. Adicae fue la que interpuso la demanda por esta práctica. Esta organización, sin ánimo de lucro, se alegraba sobremanera por los más de 15.000 afectados.
Dichas cláusulas no seguían otro principio más que conocido por todos: «la banca siempre gana», aunque los tipos de interés ahora estén en negativo.
La consecuencia inmediata es que los más de 15.000 afectados van a poderse beneficiar, por fin, de la caída histórica del Euríbor, el índice de referencia con el que se fija el interés de sus hipotecas, que desde el pasado mes de febrero se encuentra en tasas negativas.
Y una vez declaradas nulas, las entidades afectadas (40) deberán devolver lo cobrado de más desde mayo de 2013. Se estima que serán más de 1.000 millones de euros, porque además deberán devolver el dinero con intereses, los mismos que ellos cobran por sus préstamos.
Lástima que ese reintegro no pueda ir más atrás en el tiempo, pero González Suárez (de quien Prados ha dicho que deberían hacerle una estatua) ha estimado que sólo puede exigirse desde que el Tribunal Supremo aplica su doctrina. Aunque a los afectados todavía les queda la esperanza de que el Tribunal Europeo de Justicia -hasta donde también ha llegado la denuncia- decida que se debe devolver íntegro todo el importe cobrado de más, sin atender a los tiempos de la jurisprudencia fijada por el Tribunal Supremo españo.
También es una pena que no afecte a las 101 entidades denunciadas, pero es que la reestructuración del sistema financiero las ha dejado reducidas a 40. Y en ese paquete no se libra ninguna de las cajas ya desaparecidas y otras entidades empezando por el Banco Santander, Caixabank, Barclays, Catalunya Banc, Banco Etchebarria, Banco Sabadell, Ibercaja, Banca March o el Banco Popular. Todavía tienen 20 días para recurrir la sentencia. Ya veremos qué hacen. Sólo se han librado BBVA, Abanca y Cajas Rurales Unidas.
Estas cláusulas servían para salvavarguar a las entidades. Lo decía antes, ellas nunca pierden, pero claro impedía beneficiarse a los hipotecados de la bajada del Euríbor. Tras esta sentencia, los bancos tendrán que borrar de sus registros estas cláusulas y no volver a aplicarlas. Esperemos que no se les ocurra otra triquiñuela con efectos parecidos.
Una vez más se ha puesto en evidencia que pasan años hasta que a los ciudadanos se nos dé la razón. Pero claro la todopoderosa banca, como las grandes empresas del país, parecen tener pillados a los políticos de turno. Nadie se atreve a pararles los pies cuando sus prácticas son abusivas y poco transparentes. Así nos trajeron la crisis, esa que estamos pagando religiosamente todos los españoles, porque los bancos ya se las apañarán para cobrarnos de alguna manera y comisiones todo lo que tienen que estar poniendo.
Todo era más sencillo cuando la banca se dedicaba a guardar nuestro dinero y prestárnoslo. Ahora todo se ha vuelto demasiado sofisticado, con productos que ellos mismos ni entienden, con grupos gestores muy ambiciosos, sobre todo en sus sueldos, a los que no hay nadie que les ponga límites, aunque la entidad esté en apuros.
Hablaba la semana pasada de que los empleados de las entidades son unos de los paganos de los desmanes de los directivos bancarios, con el despido de más de 68.000 y los que quedan todavía. Pero los ciudadanos que confiamos en ellos y les dejamos nuestro dinero depositado somos también los perjudicados porque ya nos tienen que devolver 1.000 millones por las cláusulas, a los que habrá que sumar más de 10.000 millones por las preferentes… Y a saber en cuántas diabluras más nos han metido sin ser conscientes.
La banca española está por los suelos. No sería de extrañar que llegaran más cierres de entidades como ya ocurrió con las cajas que pagaron con su desaparición la osadía de dejar de ser sociales y se metieron de lleno en el mundo mercantil de los grandes beneficios a costa de sus propios clientes.
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