El 42% de las empresas cobran sus facturas con retraso

14/04/2016

Miguel Ángel Valero. Esta situación obliga al 30%, 6 puntos más que en Europa, a demorar también los abonos a sus proveedores, según el Barómetro de Prácticas de Pago que elabora Crédito y Caución.

Las empresas españolas están menos dispuestas a vender a crédito que en 2015 y solamente el 43% del valor de sus facturas corresponde a estas operaciones. Este porcentaje está por encima de la media europea (41%) pero supone un retroceso frente a 2015 (49%). Esta menor propensión a vender a crédito refleja «el desafiante entorno de insolvencia que se registra en España», señala el Barómetro de Prácticas de Pago que elabora Crédito y Caución (grupo Atradius, controlado por Catalana Occidente).

Cerca del 87% de las empresas españolas experimentaron la morosidad de sus clientes, que afectó al 42% del valor de sus operaciones. El efecto dominó de la morosidad es más intenso en España que en los mercados de su entorno: un 30% de las empresas, 6 puntos más que en Europa, deben retrasar sus propios pagos a proveedores y un 20% incrementar sus préstamos bancarios.

Pero no es un problema exclusivo de las empresas españolas. En un entorno de disminución de los precios de las materias primas y desaceleración de la economía china, el nivel absoluto de quiebras en la Eurozona permanece un 66% por encima de los niveles previos a la crisis.

El 90% de las empresas de Europa Occidental ha padecido en el último año el retraso en pagos de sus clientes empresariales. La morosidad afecta a cerca del 40% del valor de las facturas entre empresas. Los mayores niveles de morosidad de los clientes domésticos se dan en Italia y Grecia, donde alcanzaron casi el 50% del valor de las facturas. En clientes de exportación, la morosidad más alta se registra en gran Bretaña (46%).

En un entorno de alta insolvencia, se ha incrementado el porcentaje de empresas (58%, frente al 51% de 2015) que atribuye la morosidad de sus operaciones domésticas a la insuficiente disponibilidad de fondos de sus clientes. En las operaciones de exportación, este porcentaje también ha crecido (40%, frente al 37% de 2015).

El impago de las facturas por parte de los clientes generó un efecto dominó en la cadena de suministro. Casi el 25% de las empresas ha retrasado el pago a sus propios proveedores debido al retraso en el pago de sus clientes. El 20% adoptó medidas específicas para corregir sus flujos de caja, y cerca del 15% ha tenido que recurrir a financiación adicional.

Andreas Tesch, Chief Market Officer de Atradius, reconoce que “se espera que este año las condiciones del mundo empresarial continúen siendo difíciles en muchos mercados avanzados». «Debido al aumento de la incertidumbre que llega del exterior, en concreto por los precios de las materias primas y la ralentización de China, en la mayoría de los mercados solo se prevé una pequeña mejoría en los niveles de insolvencia. En la Eurozona, el nivel absoluto de insolvencia es actualmente un 66% más alto que antes de la crisis, y se prevén fuertes aumentos de la insolvencia empresarial en China, Brasil, Rusia y Sudáfrica«, insiste.

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