España sumergida

18/04/2011

Daniel Serrano.

“Fue el mejor de los tiempos, fue el peor de los tiempos; fue la edad de la razón, fue la edad del desvarío; vivimos días de llamas, soportamos años de humo” escribe Rafael Reig en Todo está perdonado. En un Madrid de malecones y herrumbre de viejos navíos, un detective, una mujer (que fue bella) asesinada, el olor a podrido del poder, sectas católicas, un viejo policía, violencia, sexo, gabardinas, triste, solitario y final este Madrid de salitre y ginebra. O sea, los ingredientes habituales del género negro aderezados con la gracia castiza de Reig, un paisaje insólito de puerto de mar mesetario y una raspa vertebradora a lo largo de todo el relato: ¿qué es España sino un mismo sueño colectivo: ganar la Eurocopa?

Con su característico tono de humor, Reig construye un artefacto de ficción policíaca que entretiene, provoca carcajadas pero también, ojo, contiene una certera reflexión acerca de eso que podríamos denominar españolidad. ¿Qué es ser español? Llorar de gozo ante un gol de Iniesta, urdir grandes gestas y eludir toda constancia en el día a día, darnos al cachondeo, pelearnos mucho con nuestro vecino. Escribe Reig: “Aquí nadie tiene suelto, sólo llevamos billetes grandes. (…) Todo el mundo está dispuesto a sentir una pasión gigantesca pero nunca a mostrar la más mínima amabilidad. Tenemos los bolsillos repletos de sacrificios heroicos, aunque jamás aceptamos sufrir pequeñas incomodidades. (…) Nos sobran billetes para entregar la vida entera por amor y ni una sola moneda para acompañar a la persona amada al súper”.

Naturalmente, habrá quien discuta tales ironías. El territorio de Reig es la hipérbole, pero escribe tan bien este tipo. Habla de la princesa Letizia y la describe como “plebeya, divorciada, con sus propias y copiosas inquietudes culturales y con las muñecas del diámetro de una antigua peseta de plata”. Ese hallazgo numismático para definir físicamente a nuestra heredera es buena muestra del brillo de una prosa desbordante. Una prosa que se disfruta capítulo a capítulo.

Aun cuando, admitámoslo, Todo está perdonado sea una novela, en cuanto a estructura y argumento, irregular, caótica, repleta de subtramas apenas semirresueltas. ¿Y qué? Cuando uno se lo pasa bien leyendo un libro, está dispuesto a perdonar todo (o casi todo) a su autor. Y este lector disperso se lo ha pasado realmente bien con Rafa Reig.

Porque, además, su crítica de la España actual resulta de lo más pertinente. Permítanme otra cita: “El noble, generoso e insurrecto pueblo madrileño, el que gritaba ‘¡No pasarán’! frente a las tropas de Franco vuelve a gritar ahora ‘¡Vivan las caenas!’, y se ha convertido ya en un consumidor de buen conformar, adicto al low-cost: basta una tele de plasma para impedir una huelga y el ‘derecho a internet’ ha reemplazado a la obsoleta justicia social”. No me digan que Reig no tiene un poco de razón.

Así pues, quede dicho que Todo está perdonado me parece un libro altamente recomendable. Y resume bien lo que somos como nación, como Imperio, como unidad de destino en lo universal: el país del Podemos (oé, oé, oé), los ganadores de la Eurocopa y el Mundial. Para aburrirse ya están los alemanes. No te fastidia.

Todo está perdonado. Rafa Reig. Tusquets. 367 páginas.

¿Te ha parecido interesante?

(+4 puntos, 4 votos)

Cargando...

Aviso Legal
Esta es la opinión de los internautas, no de diarioabierto.es
No está permitido verter comentarios contrarios a la ley o injuriantes.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios que consideremos fuera de tema.
Su direcciónn de e-mail no será publicada ni usada con fines publicitarios.