El presidente de la Asociación Española de Banca (AEB), José María Roldán, aprovecha la presentación de resultados en 2015 (resultado atribuido de 10.389 millones de euros, el 5,6% más que en 2014), para hablar de incertidumbre. Pero no de la política, como podía esperarse, sino de la regulatoria, porque «dificulta operaciones de concentración» no sólo en la banca española, sino en toda la europea. En ese sentido, proclama que «si en 10 años no hay entidades financieras verdaderamente paneuropeas, la Unión Europea habrá fracasado», y que espera que la banca española sea protagonista en ese proceso.
Con una rentabilidad del 0,5% sobre activos (ROA) y del 5,5% sobre fondos propios (ROE), muy baja pero similar a la de sus competidores en la Eurozona, EEUU y Japón, la banca española debe hacer «esfuerzos adicionales» para incrementar su rendimiento (que antes de la crisis era superior al 20%), pero «siendo realistas, porque no es una cuestión de un año ni de dos». Esa escasa rentabilidad contrasta con con un coste de capital que se sitúa entre el 10% y el 12%, «lo que se compensa solo en parte con la atractiva rentabilidad por dividendo», matiza Roldán.
El presidente de la AEB recuerda que la banca española siempre ha sido más prudente con el dividendo, con payout inferiores al 50% del beneficio, y que «con los tipos tan bajos es muy complicado normalizar la remuneración al accionista en efectivo».
«Se puede incrementar la rentabilidad sin hacer fusiones«, añade Roldán, que subraya que la normalización en las provisiones por la reducción de la morosidad (6,2% en 2015, un punto menos que en 2015, con una cobertura del 64%) «es un alivio». Otra vía es el control de los costes. «Todas las entidades tienen planes de ajuste», reconoce Roldán. Sobre el cierre de sucursales, el presidente de la AEB aporta que el 85% de los españoles tiene en su localidad al menos 4 oficinas de entidades financieras.
Sobre la incertidumbre política, Roldán cree que «no hay que dramatizar, pero está retrasando proyectos de inversión y está afectando ya a la confianza empresarial y del consumidor«. «Cuanto antes se resuelva, mejor», insiste.
El presidente de la patronal bancaria exige «algunos ajustes imprescindibles para elevar el potencial de crecimiento» de la economía española. Porque, aunque España será el país que más crezca entre las grandes economías avanzadas este año, «todavía no se han alcanzado los niveles de renta previos a la crisis» Y «necesitamos muchos años de crecimiento para recuperar el empleo perdido«.
Intercambio de información fiscal, pero para todos
Sobre las cuestiones de actualidad, Roldán subraya que muchos de los casos que están aflorando «surgen de propias denuncias de la banca, del reporte de operaciones sospechosas que envían las entidades al Servicio Ejecutivo de Prevención y Blanqueo de Capitales». Enfatiza que el intercambio de información fiscal debe extenderse «a todos los territorios», porque «la necesidad de transparencia es absoluta».
Sobre las claúsulas suelo, “estaremos a lo que digan los tribunales”, pero precisa que “las entidades defienden que sus cláusulas son transparentes”. La posible retirada de las cláusulas suelo “no supondría una pérdida permanente de ingresos, sólo temporal”, que se solventará en cuanto se normalice el escenario de tipos de interés.
Respecto a los tipos negativos, «hay que desdramatizar, son una distorsión que no va a permanecer en el tiempo». Y deja muy claro que «la hipoteca nunca le va a salir gratis a nadie porque hay unos diferenciales que se aplican al Euribor».
Sobre la digitalización, resalta que «a diferencia de los tipos bajos, ha venido para quedarse». Y precisa que existe mucha incertidumbre en las entidades sobre cuál es el tamaño que necesita a largo plazo como, especialmente, el ‘timing’ de esa transformación digital.
Roldán hace dos advertencias. Una, contra «el síndrome de la letra pequeña de los contratos». «Parece que es una cuestión de los bancos, pero la impone la regulación», argumenta. El presidente de la AEB insiste en la necesidad de incrementar la educación financiera de los españoles.
El otro aviso se refiere a que «con tipos bajos la creación de burbujas es el gran riesgo«. No ve indicios de una ‘burbuja’ inmobiliaria, pero advierte que «pueden estar generándose en algunos activos financieros».
La guerra de las comisiones en los cajeros dispara el uso de las tarjetas
La estrategia de algunos bancos de cobrar a los no clientes por sacar dinero de sus cajeros automáticos generó una ‘guerra’ de comisiones que forzó la intervención del Gobierno, con una norma que impedía cobrar dos veces (por usar la tarjeta y por retirar dinero del cajero). El resultado es que, mientras las retiradas de dinero de los cajeros automáticos se han mantenido en los niveles de años anteriores, 900 millones de operaciones, el pago con la tarjeta en los terminales punto de ventas (TPV) de los comercios se ha disparado hasta los 2,7 millones de transacciones.
La mayor utilización de la tarjeta para pagar en los comercios, en detrimento del abono en efectivo, ha hecho que el ‘dinero de plástico’ suponga ya tanto volumen como las retiradas de dinero: cerca de 120.000 millones de euros
El beneficio de la banca aumentó un 5,6% en 2015
Los grupos bancarios españoles obtuvieron en 2015 un beneficio atribuido de 10.389 millones de euros, lo que representa un aumento del 5,6% respecto al ejercicio anterior, según las cifras publicadas por la AEB.
Roldán destaca el mantenimiento de los márgenes más recurrentes y las menores necesidades de provisiones, frente a unos resultados atípicos negativos. El margen de intereses crece el 11,1%. Los ingresos por comisiones suben el 5%. En cambio, el resultado de operaciones financieras se desploma el 75,6% (6.258 millones menos que en el ejercicio precedente). Lo que hace que el margen bruto mejore el 8%, crecimiento que el presidente de la AEB atribuye al «efecto positivo de la diversificación geográfica y en divisas desarrolladas por los bancos españoles en los últimos años».
Mientras los gastos de explotación crecen el 9%, generando una ratio de eficiencia del 49% (igual que en 2014), las dotaciones bajan el 4,8% (1.125 millones menos que en 2014). Esto determina que el resultado de la actividad de explotación aumente el 24.2%, hasta los 19.784 millones. Como los atípicos fueron negativos en 3.277 millones (cuando en 2014 fueron positivos en 573 millones), el resultado antes de impuestos es de 16.507 millones, 6 millones más que en 201. Al pagar el 21,6% menos de impuestos que un año antes, el resultado consolidado de la banca en 2015 se queda en 12.647 millones, el 9,3% más.
Las nuevas operaciones de crédito a hogares y a empresas crecen el 16,4%, con una tasa de aceptación de las solicitudes que se acerca de nuevo al 40% (estaba rozando el 50% antes de la crisis). Roldán cree que habrá incremento del saldo de crédito al final de año, lo que no sucedía desde 2007. Y destaca que el nuevo crédito se está financiando con depósitos, y no con apelaciones a los mercados o a las líneas del BCE.
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