En el mismo momento de la presentación de resultados del primer trimestre (1.633 millones de euros, el 5% menos que en marzo de 2015, el 8% más sin el efecto de tipos de cambio), el Santander anuncia que su consejo de administración repartirá un dividendo de 0,21 euros con cargo al beneficio que obtenga este año. Esto supone un incremento sobre el dividendo por acción de 2015. De estos 0,21 euros, 16,5 céntimos se pagarán en efectivo, el 10% más que el año anterior, y los 4,5 céntimos restantes a elección del accionista (en metálico o en acciones).
Tanto el consejero delegado del Santander, José Antonio Álvarez, como el director general financiero, José García Cantera, ratifican la intención de mantener un pay-out de hasta el 40% del beneficio recurrente del grupo.
José Antonio Álvarez, sorprendió un poco al relativizar el impacto de la incertidumbre política: «el negocio en términos de actividad está yendo bien, veo muy poco efecto de la incertidumbre política en el negocio, puede afectar a decisiones de inversión». «Lo importante es un Gobierno estable, aunque haya que esperar dos meses», insiste.
Sobre un posible Brexit, reconoce que el resultado del referéndum en el Reino Unido es «incierto». «La salida de la Unión Europea sería negativa para el Reino Unido, pero también para la Unión Europea», señala. Sobre el impacto en el Santander, que obtiene el 23% de sus beneficios en el Reino Unido, Álvarez menciona, a corto plazo, el tipo de cambio, y a más largo plazo, el efecto sobre la economía y, por tanto, indirectamente sobre la banca. El grupo ya ha elaborado planes de contingencia enfocados a la liquidez.
Los tipos bajos continuarán, al menos, hasta 2018. Aunque el consejero delegado del Santander deja muy claro que «no nos vienen bien unos tipos así de bajos para el negocio”, también proclama que la política del Banco Central Europeo (BCE) es la “correcta, es el nivel de tipos adecuado en el entorno que nos movemos, y encaja con el mandato que tiene”. Y «está ayudando a la fluidez del crédito”.
Cierre de sucursales sin abandonar ninguna localidad
Álvarez insiste en que se cerrrarán 450 sucursales en España, el 10% de la red, lo que afectará al 5% de la plantilla. «No se abandonará ninguna localidad en la que estemos presentes ahora», subraya. Cifra el ahorro del ajuste entre 75 millones de euros y 110 millones de euros a partir de 2017. Además de España, el Santander está reduciendo oficinas en el grupo está reduciendo oficinas en Polonia, Reunido Unido y Portugal, y aumenta su red en México y Argentina.
El consejero delegado del Santander justifica el ajuste en que el banco debe adaptarse a las demandas del cliente. Las transacciones en las oficinas del banco caen a un ritmo de entre un 5% y un 8%, ya que la operativa de los clientes se está desplazando hacia canales digitales, sobre todo a través de dispositivos móviles. Pero también subraya que «son las sucursales las que venden los productos de valor añadido, aunque están creciendo los préstamos personales a través del móvil»
Las inversiones en tecnología del banco superan los 3.000 millones de euros anuales, y entre el 10% y 15% se destinan a negocios digitales enfocados al cliente. Los usuarios digitales crecen el 17%, y suman 17,8 millones, de los que 2,4 millones son ‘móviles’, el 49% más. En España, los clientes digitales aumentaron el 23%, hasta los 2,6 millones.
Álvarez cree que los servicios que presta un banco tienen un coste que debe recuperarse vía comisiones, pero éstas deben ser «transparentes». En este sentido, subraya que la Cuenta 1, 2, 3 remunera los saldos y bonifica los recibos domiciliados a cambio de una comisión mensual.
En España, esta propuesta ha crecido el 30% (el 13% en pymes y autónomos), con ganancia de cuota en nóminas, pensiones y tarjetas, mejora de ingresos por comisiones, y bajada del coste de los depósitos. Ya ha superado el millón de cuentas, y el objetivo es terminar el año por encima de los 2 millones. La vinculación de los clientes ha crecido el 8% en particulares, el 10% en empresas, y el impacto ya comienza a ser positivo, como se observa en el crecimiento del margen de intereses más comisiones sobre el cuarto trimestre de 2015.
España aporta el 15% del beneficio pero el 30% de los morosos
España aporta el 15% del beneficio del grupo (es el tercer mayor contribuyente, tras el 23% del Reino Unido y el 18% de Brasil), aunque su resultado sufre un descenso del 10%, ya que la caída de los ingresos (11,8%) fue mayor que la reducción del 37% de las dotaciones para insolvencias. El stock de crédito crece ya en pymes y en empresas, pero no en el total, por el descenso en Administraciones Públicas y la lenta recuperación en hipotecas.
Pero España aporta también el 30% de los riesgos morosos, frente al 12% de Brasil y el 11% del Reino Unido. En costes, Brasil baja más que España: 4% frente a 2%.
El Centro Corporativo reduce en un año su peso del 29% al 19%, y mejora pérdidas: de -491 millones en el primer trimestre de 2015 a -311 millones este año.
La ratio de eficiencia del grupo mejora 1,7 puntos y se queda en el 48,1%, en línea con el objetivo de bajar del 45% en 2018.
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