El Popular se niega a cobrar a las empresas por sus depósitos

29/04/2016

Miguel Ángel Valero. La compra de BarclayCard permite la entrada por la puerta grande en el mercado de tarjetas de crédito de Portugal, con una cuota del 31%.

1T 2016 BANCO POPULAR 12«No nos parece razonable cobrar los depósitos a las empresas, como tampoco lo es pagar por los créditos». Es la respuesta del consejero delegado del Banco Popular, Francisco Gómez, cuando se le pregunta si va a seguir los pasos del BBVA, cuyo homólogo, Carlos Torres, reconoció que ya estaban cobrando a algunas empresas por mantener puntas de tesorería en la entidad.  En la misma línea, y como otras entidades, el Popular deja muy claro en los nuevos contratos de créditos que nunca pagará al cliente por ellos, aunque haya tipos negativos.

Franciso Gómez anunció que se recurrirá la sentencia del Juzgado de lo Mercantil nº 11 de Madrid sobre la nulidad de las cláusulas suelo, porque las del Popular «son completamente transparentes y cumplen todos los requisitos para seguir vigentes».

El Popular está reduciendo «deliberadamente» el crédito al sector inmobiliario, y ralentizando la financiación a grandes empresas y a las Administraciones Públicas, de gran volumen pero baja rentabilidad, para primar el préstamo a pymes y autónomos, que concentran el 64% del total.

Esto ha permitido ganar 0,13 puntos de cuota en créditos (7,68%), 0,39 a empresas (12,28%). Pese a que los tipos de la nueva producción son 0,59 puntos superiores a los de la cartera. «Es una ventaja competitiva del modelo de negocio del Popular», destaca Francisco Gómez.

El consejero delegado del Popular señala que «seguiremos mejorando en margen de clientes y en rentabilidad del crédito, pese a la creciente competencia». En el primer trimestre, el margen de clientes del Popular fue del 2,43%, frente al 2,01% de la competencia (Sabadell, Caixabank, Bankinter y Bankia). Y la rentabilidad del crédito, 2,81% es 0,4 puntos superior a ésta.

Insiste en que el banco «optimiza constantemente» su red de sucursales, recuerda que «seguimos abriendo oficinas«, y resalta que «nos sentimos cómodos con nuestro tamaño actual», aunque reconoce que le gustaría tener mas peso en zonas como Comunidad Valenciana o Cataluña. Nuevos ajustes de red y de plantilla dependerán de la tecnología y de la evolución del mercado.

Más vinculación y tarjetas, menos ladrillo

«Tenemos un plan» ha vinculado a 140.000 clientes en apenas 6 meses, el 70% del objetivo para todo el año (200.000).

La otra prioridad del Popular, soltar lastre del ‘ladrillo’ acumulado por la crisis, se traduce en 400 millones de euros menos en activos improductivos, con 510 millones generados por las ventas de inmuebles, que crecen el 4% en el tramo minorista. El objetivo para final de año siguen siendo 4.000 millones menos. «El Popular es claramente beneficiario de la recuperación del mercado inmobiliario», resalta Gómez.

Tras destacar la aportación de sus grandes alianzas al beneficio neto: bancopopular-e (49% del grupo, 51% de Värde), 15 millones; Allianz Popular (40% del banco, 60% de la aseguradora), 18,5 millones (+9% sobre el primer trimestre de 2015), describe como «una oportunidad única» la compra de Barclaycard en España y Portugal.

La operación, realizada a través de bancopopular-e, refuerza la posición del Popular en el negocio de tarjetas revolving, que generó una rentabilidad del 28% en 2015, en España (5 puntos más de cuota, hasta el 30%) y permite entrar en Portugal por la puerta grande, con una cuota del 31%. Además de las sinergias y de la venta cruzada, creará valor para el accionista del Popular desde el primer año: +4% de beneficio por acción en 2017, +5% en 2018.

Sin impacto por la incertidumbre política

El Popular ha hecho un primer trimestre «muy favorable, razonablemente bien, mejor de lo previsto». «En nuestro caso, la incertidumbre política no nos ha afectado», precisa su consejero delegado. Pero conviene que se acabe “lo antes posible” con esa situación, porque la economía es “bastante reacia” a cualquier situación de incertidumbre.

Gómez cree que España se encuentra en «una excelente oportunidad para consolidar el crecimiento económico y la creación de empleo». «Los políticos deben constituir un marco que permita a las empresas crecer y crear empleo de calidad», señala, al tiempo que alerta sobre «elementos de fragilidad»: el paro, el elevado endeudamiento público y privado, la excesiva dependencia de la financiación exterior, que «nos hace muy vulnerables a cambios en los mercados», y la baja productividad.

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