Si les pongo un gráfico de un banco alemán supongo que todos comprenderán más o menos lo que ha ocurrido hoy en el Ibex, así que vamos con el Commerzbank:
Desplome de los buenos tras conocerse que la entidad germana ha reducido su beneficio un 52% en el primer trimestre del año. Por si no tuviéramos suficientes con la banca alemana con el Deutsche Bank y la eterna sospecha de lo que Merkel no deja que se conozca de los bancos regionales, viene el Commerzbank a reconocer que todos sus esfuerzos por enderezar el rumbo van camino de ser baldíos.
No se necesita mucho más para encender la espoleta de las caídas en los bancos europeos. Es una nueva constatación de que las entidades del Viejo Continente no han sabido adaptarse a las condiciones del mercado, con los tipos al cero por ciento, y que parece que no van a saber hacerlo.
No han sabido digitalizarse como había que hacerlo ni han sabido aprovechar la digitalización de muchos negocios para hacer el negocio ahí, con el resultado de que ahora se encuentran cada vez más ajenos a lo que son los pagos a través de internet, con la paradoja de que se realizan con sus tarjetas y las comisiones se las lleva otro.
Y lo peor es que sus estructuras mastodónticas y la absoluta ineficacia de sus direcciones para enderezar el rumbo hace que no haya modelo. Ni uno solo de los grandes bancos europeos ha dado una sola señal de «por aquí va el futuro» más allá de unos planes plasmados en papeles y que terminan inequívocamente en el cierre de sucursales y despido de trabajadores. Eso es todo lo que hasta ahora han sabido hacer…
Ya saben. En el Ibex, los genios que lo diseñaron hicieron unas reglas que se han mantenido contra viento y marea y hacen que el selectivo contenga ahora mismo siete bancos. ¿A alguien le extraña que sea el índice europeo que más ha caído hoy?
Pues eso, se ha dejado un 2,85% y gracias, porque podía haber sido peor. No solo los bancos han hecho aguas. Nadie ha logrado salvar el día con una mínima dignidad. Curiosamente, entre los analistas se destacaba que el asunto de Isolux, calcado del de Abengoa, ha vuelto a traer al primer plano la fragilidad en la que se mueven las cuentas de grandes empresas españolas y el dinero extranjero huye de este tipo de cosas como de la pólvora. Y eso que Isolux no cotiza en Bolsa, que si llega a cotizar…
Claro, que el asunto vuelve a salpicar a la Banca, obligada a salir a la palestra y tomar las riendas de la empresa para evitar su quiebra y, de paso, intentar que el agujero negro en el que se ha convertido Isolux no termine por agujerear sus propias cuentas de resultados. Como ven, la banca española juega con todo a favor…
No es de extrañar que los bancos hayan sido el principal lastre del selectivo español, con CaixaBank (-5,27%), Bankia (-5,17%), Banco Santander (-4,85%) y Banco Popular (-4,73%) a la cabeza.
Pero aún hay más y en esta parte de la películo el malo es claramente Mario Draghi, en su nuevo papel de Conde Draghula. El tipo que prácticamente garantizaba que el euro iría hacia la paridad con el dólar ha conseguido sin gran esfuerzo que ocurra todo lo contrario. No ha bastado con poner los tipos al 0% porque para que una moneda pierda valor tiene que haber mucha circulación de la misma, mucho movimiento.
La teoría de tirar el dinero desde un helicóptero es «válida» solo si el dinero circula, si se guarda en el propio BCE no sirve absolutamente para nada. Y mientras no se demuestre lo contrario, el dinero que el BCE pone en el mercado no está fluyendo hacia ninguna parte.
Hoy, el euro ha llegado a 1,16 dólares a primera hora de la mañana y aunque luego ha comenzado a bajar, los mercados ya estaban enfilados hacia abajo y la recuperación no ha supuesto nada positivo para los índices, que ya miraban hacia otro lado y a los que un euro a 1,15 dóalres les sigue pareciendo una locura.
Que le pregunten a los exportadores alemanes si están contentos con la paridad que Draghi está logrando para el euro. Y, encima, el jefe del BCE se permite dar consejos y pontificar en lugar de hablar. ¿Por qué tendremos siempre a los inútiles más selectos al frente de las instituciones clave?
Con todos estos condicionantes, los perfiles de los distintos mercados no han sido muy distintos, aunque vamos a ver algunas sutiles diferencias entre el Ibex y el Dax:
En la parte superior, el Ibex ha abierto con un hueco a la baja muy inferior al del Dax, al que ya le pesaba la apertura del Commerzbank, pero luego observamos cómo el Dax ha aplanado su perfil y limitado la caída en tanto que el Ibex ha seguido desbocado prácticamente hasta el final. Es lo que tenemos y no hay que darle más vueltas.
Al cierre, el Dax ha caído un 1,94%, el Ibex un 2,85%, el CAC un 1,59% y el Eurostoxx un 1,93%. ¿Alguein da más?
Aviso Legal
Esta es la opinión de los internautas, no de diarioabierto.es
No está permitido verter comentarios contrarios a la ley o injuriantes.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios que consideremos fuera de tema.
Su direcciónn de e-mail no será publicada ni usada con fines publicitarios.