La Vega, sin toro

20/05/2016

Maite Vázquez del Río.

Aún no se ha dicho la palabra definitiva, pero la junta de Gobierno de Castilla y León ha aprobado un decreto ley por el que prohíbe «matar reses de lidia en espectáculos taurinos populares». Un logro para quienes llevaban años reclamando que se eliminara el cruel espectáculo en el que casi todo el pueblo de Tordesillas (incluidos los que se sumaban a los festejos) la emprende cada mes de septiembre contra un toro, que finalmente muere a consecuencia de todas las lanzas que le han ido clavando.

Cada vez eran más los detractores. Ong’s, partidos políticos, colectivos animalistas y artistas e intelectuales se han ido manifestando en contra de tan macabro espectáculo año tras año hasta que parece que se les ha escuchado. El asunto había llegado al Parlamento Europeo al que se había pedido que analizara si el «Toro de la Vega» incumplía la legislación comunitaria de defensa de los animales. Pero en Bruselas optaron por lavarse las manos y desestimaron la petición por entender que se trataba de una «tradición cultural» y en esta última materia solo tienen la competencia los Estados miembros.

toro de la vegaLa tradición de la que hablaba el Parlamento comunitario es un torneo que se remonta al Medievo (1534) en que un grupo de lanceros y picadores persiguen a un toro hasta su muerte. El toro es soltado en la plaza del pueblo, y atravieasa las calles hasta llegar a la vega del río Duero. En teoría, si el toro sobrepasa un límite establecido es indultado. Pero eso casi nunca ha pasado porque la res no sobrevive al linchamiento a que es sometido durante la media hora que dura el desigual combate.

Claro que no todos están de acuerdo. Desde el ayuntamiento de Tordesillas se ha dicho que se va a recurrir el decreto, porque piensan que si no se mata el toro, el festejo ya no será lo mismo e irán menos curiosos y visitantes a ver el espectáculo. O lo que es lo mismo, la localidad ingresará menos dinero porque llegarán menos visitantes.

Curioso que se presuponga que la gente va a dejar de ir a la fiesta solo porque el toro no se mate. Nadie ha prohibido la fiesta y nadie está obligado a mantener tradiciones de tal barbarie, que aleja a España de un país avanzado culturalmente. Si nos encontramos entre los países más avanzados no es por manifestaciones como las de Tordesillas, que son más propios de otros tiempos en que había castigos públicos en las plazas para que la sociedad aprendiera, como describía Foucault en su «Vigilar y castigar».

Estamos en el siglo XXI y bastante crueldad encontramos en los actos terroristas o en los fenómenos de la naturaleza como para formar parte de celebraciones tan anacrónicas como las del Toro de la Vega, y éste es solo un ejemplo, porque como esta fiesta todavía quedan bastantes en España, en que los animales son objetivo de la crueldad y ensañamiento de gente que quiere divertirse a su costa poniendo como excusa la tradición y las fiestas.

Veremos cómo resuelven en Tordesillas el decreto ley de prohibición. Al menos se librará un toro cada año de vivir una agonía. Pero tampoco nos olvidemos que sin lanzas ni picas también hay muchos ciudadanos que están pasando su propio calvario. Y ya que me declaro fan de Francisco I, solo recordar que esta misma semana, el Papa ha reconocido que le parece muy bien toda la defensa que se está haciendo de los animales en los últimos años, pero también ha advertido que esta defensa no nos puede hacer dejar de ver a nuestros semejantes.

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