Entre los indecisos y la eurocopa

10/06/2016

Maite Vázquez del Río.

Muchas veces me he preguntado quién va a los mítines electorales. No creo mucho en ellos, porque he tenido que asistir a bastantes para cubrir la información y, la realidad, es que van los militantes, seguidores y algún que otro despistado. Es como los lectores de la prensa, los telespectadores o los radioyentes. Cada uno busca en el kiosko, con el mando de la tele o en el dial el que comulga con sus ideas.

No me imagino a un ciudadano de izquierdas que vaya a escuchar a Mariano Rajoy. De sobra sabe lo que le va a decir; ni a un votante de derechas ir a escuchar lo que les dice -como los votantes de derechas le llaman- «el coletas».

Recuerdo que Julio Anguita era más que contrario a los mítines. Se le acercaba una madre con su hijo en brazos y el entonces coordinador general de IU le decía, «mire señora, si me va a votar porque le dé un beso a su hijo, mejor no me vote».

Debe de existir otra forma de intentar llegar a los que todavía no saben qué votar. Los principales partidos políticos hasta tienen contabilizados los kilómetros que van a hacer en estos 15 días de campaña electoral (ya no cuentan los que han hecho en esta laaaarga precampaña), pero la cosa está entre 17.000 y 10.000 kilómetros.¿Y para qué? Puede que convenzan a algún que otro ciudadano, aunque en el fondo, todos hablan de lo mismo: crear empleo, ayudar a los más débiles… mejorar las cosas. Es tiempo de que nos regalen los oídos con promesas que cumplirán o no cumplirán… Todo depende de lo que se encuentre el que vaya a gobernar.

Pero además, de acuerdo con la última encuesta del CIS lo de gobernar se ha puesto más que difícil. Muchos nos preguntamos en qué podrán cambiar los resultados con el 26-J, si según parece ninguno va a sacar una mayoría holgada para poder gobernar con pocos apoyos (como antaño que con ponerse de acuerdo con nacionalistas catalanes, vascos o canarios, bastaba, cuando no había mayoría absoluta).

Ahora el reparto de los votos es entre cuatro y no entre dos partidos. Y la primera conclusión es que la mayoría absoluta se va a vender a precio de oro, si es que alguna vez algún partido lo consigue. Ya he dicho más de una vez desde esta tribuna de opinión que no creo en la mayoría absoluta, porque vuelve déspota, al final, al que la tiene, y opta por el decreto ley antes que por negociar y consensuar con otros. O es lo que yo digo, o es lo que yo digo. Y punto. No hay nada más que hablar.

La otra conclusión, unidos los resultados de la encuesta a lo que ocurrió tras las elecciones del 20D, es que nuestros políticos no quieren negociar. Los que tienen más votos (aunque sean insuficientes), porque no les quieren. El PP y su mayoría absoluta no dejó títere con cabeza durante la legislatura anterior, y ahora nadie quiere sentarse en la misma mesa. Y los que están obligados a entenderse porque tal vez sumando alcancen los 175 votos necesarios, porque no se entienden, o mejor dicho no quieren entenderse. Me pregunto ¿por qué ahora Pedro Sánchez va a ceder ante Unión Podemos? ¿Porque tienen menos votos que la coalición de Iglesias y Garzón? Pues no tenemos muy lejos el ejemplo contrario, e Iglesias no quiso saber nada de Sánchez cuando éste había obtenido más votos que él. Y todo parece indicar que el PP y Ciudadanos juntos no llegan tampoco a la mayoría.

Con estas diatribas, es difícil que los indecisos -más del 30% de los electores- sepa a quién votar. ¿Quién será el que defraude menos? ¿Quién es el que más miente? ¿Quién podrá mejorar la situación de los españoles? ¿Quién será capaz de ‘partirse la cara’ si Merkel nos exige más recortes? ¿Quién será capaz de gobernar manteniendo los apoyos sin que salga una CUP de turno que les deje sin los votos necesarios para aprobar desde los presupuestos al resto de las leyes? ¿Quién mantendrá sus compromisos ante los otros partidos y ante los ciudadanos?…. ¿Quién?

Menos mal que en estos 15 días para quienes no son aficionados a asistir a los mítines, se abre una puerta de entretenimiento con la Eurocopa de 2016. Entre publicidad electoral, declaraciones, acusaciones, insultos y demás cuestiones que siempre nos traen las campañas electorales, podremos ver a «la roja» jugar sus partidos con la esperanza de lograr la «tercera». En eso parece que sí nos ponemos de acuerdo, y los únicos indecisos son los futboleros que creen que España esta vez tal vez no lo consiga.

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