Los analistas advierten de la elevada volatilidad de los mercados

24/06/2016

Miguel Ángel Valero. El impacto político es probablemente mucho más importante que en el plano económico, con un riesgo de fragmentación tanto en el Reino Unido (independencia de Escocia) como en la Unión Europea.

Víctor Peiro, director de Análisis de Beka Finance cree que «probablemente se verán rebotes en algún momento, pero lo normal es que entremos en un periodo de volatilidad, ya que las consecuencias son difícilmente predecibles y el tener un horizonte claro va a llevar mucho tiempo». «Todo dependerá de cómo se gestione la situación» de la salida del Reino Unido de la Unión Europea.

 «Si se materializa la dimisión de Cameron  y UK celebra elecciones y se imponen los partidarios del Brexit, el proceso se puede acelerar. Tampoco se sabe cómo va a reaccionar la UE ¿se va a proteger de una libra débil que puede inundar el mercado europeo con sus importaciones? ¿se van a exacerbar todos los nacionalismos que hay en Europa?», reflexiona este experto.

«El movimiento que puede perdurar más es la depreciación de la libra que estimamos podría ser del 10% en los próximos días desde los niveles del 23 de junio, aunque la volatilidad será elevada por las intervenciones de los bancos centrales. La TIR de EEUU puede ir a 1,2% y se puede retrasar la subida de tipos en EEUU y el bono alemán se consolidará en la zona negativa alrededor del -0,25%», pronostica Peiro.

Impacto duro en Reino Unido, manejable en UE

Norman Villamin, Chief Investment Officer (Private Banking) y Patrice Gautry, Chief economist, de UBP, creen que el Brexit podría conducir a la economía británica hacia una recesión técnica en el segundo semestre de 2016 y 2017 (entre el -1% y el -3%), debido a una contracción del consumo y a una caída en la inversión. La tasa de desempleo se espera que aumente el año que viene (probablemente entre un 1 y 1,5%, desde el actual 5%). Como el déficit por cuenta corriente es grande (7% del PIB), la dependencia a los flujos de capital es fuerte y apunta hacia una potencial caída sustancial de la libra. En paralelo, la inflación podría repuntar, con un riesgo al alza en torno al 3%. Los sectores más afectados serán el inmobiliario, el sector bancario, el de la publicidad y el sector industrial.

Estos expertos creen que «el impacto en la economía de la eurozona debería ser limitado (-0.2% anuales en el PIB para los próximos años), aunque algunos países están particularmente expuestos a ese choque provocado por el Reino Unido: Holanda, Alemania y Bélgica».

«El impacto político es probablemente mucho más importante que en el plano económico, puesto que los manifestantes anti-UE tendrán un peso creciente en las próximas elecciones (España, Italia, Países Bajos). El riesgo es una posible fragmentación de la UE y la Eurozona, e incluso se abre la posibilidad de otros referendums anti-UE en otras regiones. Todos los Gobiernos actuales, las instituciones comunitarias y el proyecto de la UE pueden perder una cierta confianza y credibilidad», coinciden Villamin y Gautry..

«Los mercados financieros se enfrentarán a una volatilidad creciente y los activos refugio se verán favorecidos», concluyen estos expertos, que creen que la Fed retrasará de nuevo una subida de los tipos de interés.

“En el corto plazo esperamos que la alta volatilidad continúe en los mercados, lo que usaremos para seleccionar oportunidades tácticas de inversión”, opina Stefan Kreuzkamp, CIO de Deutsche AM. «En el largo plazo, desde un punto de vista europeo, hay al menos una esperanza de que las decisiones puedan ser tomadas más rápidamente sin la necesidad de considerar demandas particulares por parte de Londres. Desde un punto de vista británico, las compañías con alto nivel de exportaciones seguro darán la bienvenida a una libra débil”.

“La relación futura entre el Reino Unido y sus principales socios comerciales está ahora en el aire y la incertidumbre resultante no se resolverá en el corto plazo. Este tiene grandes implicaciones tanto en mercados financieros como en la economía real. Incluso si el resto de la Unión Europea sobrevive, más o menos intacto, a esta crisis, las implicaciones del Brexit en el largo plazo son aterradoras», concluye.

El futuro de Londres como centro financiero internacional

Alex Fusté, de AndBank, opina que «en vez de la pregunta que todos se hacen: ¿La banca y las entidades financieras abandonarán el país?, hay quien ya la reformula: ¿En un entorno de la UE en el que el marco regulatorio se hace “asfixiante” para algunas entidades financieras, podría darse el caso de que las aseguradoras y bancos pensaran que operar bajo un marco legal menos intrusivo podría resultar en una mejora de sus cuentas? El inconveniente, claro está, es que la UE exigiría el cumplimiento de todo el cuerpo legislativo en materia bancaria y financiera. Pero eso sólo sería para las unidades que operasen u ofreciesen servicios dentro de la UE.

«La salida de un marco marcadamente regulatorio como el de la UE supondrá, de facto, un mayor margen de maniobra para el mundo empresarial británico», subraya «Cualquier depreciación de la libra haría de los fabricantes y los oferentes de servicios ingleses centros altamente competitivos. Algunos afirman que por debajo de los niveles actuales en la libra, las fabricas de Wolfsburg y Munich estarían pensando en trasladar producción en favor de las fabricas en las Midlands, lo que supondría, de facto, la vuelta de ese capital», añade.

Este experto cree que «no es tan evidente ni tan rentable abandonar la City», que puede atraer entidades descontentas con la regulación de la UE. Habrá una fuerte devaluación de la libra, que puede revertirse, como ya sucedió en 1992 cuando por culpa de Soros tuvo que abandonar el mecanismo europeo cambiario. Y eso puede beneficiar a las empresas medianas del Reino Unido.

Inseguridad jurídica

Felipe López-Gálvez, analista de Self Bank, explica que «la elevada volatilidad se debe a la excesiva confianza que tenían los mercados en que no habría Brexit y al hecho de que al no haber antecedentes, entramos en territorio desconocido».
 
Se produce una huida desde activos de riesgo como bolsa y deuda periférica hacia activos refugio como el oro, el dólar o el bono alemán.
 
«Una de las primeras consecuencias del Brexit ha sido el hundimiento de la libra, que afectará al comercio, al turismo y al negocio de las empresas extranjeras en territorio británico. Una de las preocupaciones es que esta devaluación de la moneda se traduzca en un aumento excesivo de la inflación en Reino Unido, ya que a los británicos ahora les resultará más caro importar mercancías», argumenta.
 

La inseguridad jurídica reducirá la inversión extranjera y provocará el traslado de las sedes europeas de grandes multinacionales desde Londres a otros países.

 
No obstante, es poco probable que la recesión se traslade al conjunto de la U.E. Lo que sí se va a producir es una revisión a la baja en sus perspectivas de crecimiento durante los primeros años.
 
«A corto plazo, se espera que la volatilidad se prolongue durante varias sesiones, aunque es probable que lo peor lo hayamos vivido ya. A medio plazo,  las consecuencias dependerán en gran medida de los mecanismos que implemente el Banco de Inglaterra para tratar de amortiguar el impacto del Brexit, y sobre todo, de la evolución del proceso de desvinculación», opina.
 

La subida de la rentabilidad del bono español y la caída del alemán ha provocado un repunte de la prima de riesgo. Sin embargo, el amparo que supone el programa de compra de bonos del BCE evitará males mayores en los mercados de deuda.

«Se ha demostrado el acierto de la Fed a la hora de aplazar la subida de tipos en su última reunión. Dada la incertidumbre que se abre ahora y la revalorización del dólar, no es descartable que finalmente no veamos ninguna subida de tipos en EE.UU. durante este año. En el caso del BCE no esperamos cambios a corto plazo en su política expansiva, que seguirá dependiendo de los datos de inflación», concluye el analista de Self Bank.

Julien-Pierre Nouen, Jefe Economista de Lazard Frères Gestion, cree que «a corto plazo, nada va a cambiar». «Los bancos centrales va a garantizar liquidez a los mercados financieros para amortiguar el golpe», argumenta. Pero «la inversión en Reino Unido va a caer, y el encarecimiento de las importaciones va a frenar el consumo». Y «el contagio político pone en peligro el proyecto europeo», avisa.

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