Una vez más la Unión Europea, uno de sus abogados, ha realizado de manera exacta la fotografía de cómo funcionan las autoridades europeas. La prioridad es la banca, el euro, sus empresas… en definitiva, el capital; lo de menos, los ciudadanos.
El abogado de la UE, cuya opinión va a ir a misa y será ratificada por el Tribunal de Justicia europeo, ha decidido que la banca española no devuelva el dinero obtenido ilícitamente por las cláusulas suelo fijadas por algunas entidades españolas a quienes les pidieron un préstamo hipotecario. Pese a reconocer, subrayo, que son ilícitas, no habrá consecuencias. Nada menos que les perdonan 5.000 millones de euros, la misma cantidad que las entidades cobraron a sus clientes con hipotecas.
Alegan que de esta forma se aliviará la cuenta de resultados de los bancos, tan afectados por todas las incertidumbres económicas y políticas. ¿Dónde está el alivio de los ciudadanos afectados? ¿Quién se acuerda de los que por esas cláusulas hasta perdieron sus casas y fueron desahuciados? La Justicia europea ni les va a devolver sus casas ni va a aliviar la situación económica de los hipotecados con cláusulas suelo. Les viene a decir algo así como que a partir de ahora se les eliminan esas cláusulas y que no volverán a sufrir la usura de esas entidades que para “tapar” sus agujeros hasta se sirvieron de ellos para ocultar su mala gestión. ¡Hay que ser miserables!
No puedo olvidar que esas mismas entidades han presentado año tras año, pese a la crisis beneficios. Las autoridades comunitarias no ven conveniente que los repartan, evidentemente, porque en eso consiste el sector privado. El abogado, es más, explica en su decisión que de tener que devolver ese dinero se pondría en una situación grave a los bancos que impusieron esas cláusulas en el contrato hipotecario, lo que también afectaría a la economía porque llegados al extremo obligaría a una intervención por parte del Estado. Y cerrando el círculo vicioso, todos los españoles tendríamos que poner dinero para salvarlos, poniendo en peligro la situación financiera del país. Para eso servimos los ciudadanos. Nos dan por todas partes, ni una multa, solo un tirón de orejas, y si los bancos hacen algo ilícito, no hay problema, nosotros también pagamos… No si al final van a tener razón los británicos. ¿Para qué pertenecer a la Unión Europea?
Reconozco que no todo ha sido malo. Sin las ayudas europeas no hubiéramos podido modernizar el país. Y eso también han sido cantidades ingentes de dinero. Infraestructuras de todo tipo, desde autovías, aeropuertos, puertos y grandes obras por todos los rincones de España, además de ayudar a las regiones más desfavorecidas como Andalucía, Extremadura o Galicia. De eso nos beneficiamos todos. Pero esto no es excusa para luego dar manga ancha. Otros países también de la comunidad se han beneficiado de similares ayudas y no hay que olvidar que España también contribuye con dinero y en estos momentos aporta más que recibe.
Después del Brexit y con soluciones como lo ocurrido con las cláusulas suelo en España, las autoridades comunitarias deberían repensarse su forma de hacer las cosas y, sobre todo, sus prioridades. Reino Unido nos va a demostrar que se puede vivir fuera de Europa y, si no, al tiempo. No sería de extrañar que otros países se sumaran ante cada vez más cantidades de ciudadanos insatisfechos por la forma de gobernarnos a la europea, con injusticias y una forma de gobernanza excesivamente lenta cuando se necesitan soluciones rápidas, e incongruencias como perdonar multas a Alemania y Francia cuando excedieron el déficit y multas a países como España y Portugal cuando siguen luchando por esquivar la crisis y cumplir los objetivos.
Aviso Legal
Esta es la opinión de los internautas, no de diarioabierto.es
No está permitido verter comentarios contrarios a la ley o injuriantes.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios que consideremos fuera de tema.
Su direcciónn de e-mail no será publicada ni usada con fines publicitarios.