Con 40 grados a la sombra y la que nos está cayendo. Una vez más no puedo evitar hablar de nuestros políticos y de la situación que está viviendo España. Estamos en la inacción. Todo el mundo agazapado y esperando ver quién mueve ficha, y cada vez que alguien da un pasito las furias se desatan como si fuera el fin del mundo. Eso sí todos dejan las puertas abiertas… para el siguiente zarpazo.
Un Gobierno en funciones no nos sirve. Ya hemos visto que pese a no ir con decreto ley bajo el brazo, si hay que subir impuestos, como el de Sociedades se aprueba y no hay Parlamento que lo combata, se hace y que algunos más paguen. Pero a Europa no le gusta. Nos han perdonado una multa más que nada para evitar el sentimiento antieuropeo que porque nos lo merezcamos. Pero nos insisten en que este impasse no sirve porque gobernar en funciones tiene demasiadas limitaciones como para tomar decisiones de calado.
El Consejo de Ministros como mucho ratifica lo que ya movió con su mayoría absoluta, como acaba de pasar con la LOMCE y sus exámenes de “reválida”. Y el Congreso como si nada. Los diputados ya tienen su escaño, su iPad, su iPhone, y un sueldo que se lo van a llevar crudo, porque nadie dice nada esperando que alguien, como decía, mueva ficha para abortar cualquier intento de ponerse a trabajar. Todos ejercen de “casta”, ese calificativo que hizo suyo Podemos de forma peyorativa, hasta que sus ya diputados han empezado a distribuirse por el Pleno y comisiones de la Carrera de San Jerónimo.
Mariano Rajoy sigue en sus trece. Ha dejado la práctica del plasma, pero nos da igual. Lo que nos habla nos deja como estábamos, con cara de ciudadanos de estar presenciando una tomadura de pelo. Tras el 20-D se refugió en su lastimero “no cuento con los apoyos suficientes” por lo que no puede aceptar ir a una investidura. Tras el 26-J acepta el encargo del Jefe del Estado pero lloriqueando porque “no cuento con los apoyos suficientes”. Empezamos agosto y ¿qué ha hecho Mariano Rajoy para merecer ser presidente de Gobierno? Reunirse una sola vez con sus rivales políticos, darles un papelito que habla de generalidades y ya está. Él no ha propuesto, los demás han movido ficha, puesto condiciones, hablado de lo que quieren y no quieren y él, se ha limitado a escuchar y esperar, que sean los demás los que se estrujen las meninges, los que piensen, los que creen el nuevo teorema de Pitágoras si es preciso. Esperar a que los demás le apoyen porque se lo merece ya que ha logrado más votos que ellos.
¿En eso consiste la democracia? Nuestros políticos no están dando la talla. El juego de estrategias es tan simple que nos creen bobos. Rajoy calló tras el 20-D, ahora han caído en el silencio Pedro Sánchez y, a continuación, ha decidido seguir la misma senda Pablo Iglesias por eso de querer liderar la oposición. ¿Y qué más? A los ciudadanos nos da igual quién sea el líder lo que queremos es que alguien gobierne y se ponga a trabajar en nuestros problemas, como el sistema de pensiones, la necesidad de que se cree empleo, los problemas que tienen las empresas y sus trabajadores, meter en la cárcel a los corruptos, y que éstos nos devuelvan todo lo que nos han robado. Los ciudadanos no queremos más elecciones ni más espera queremos que nuestros políticos se remanguen y se pongan a trabajar.
Algunos recordamos que cuando había que solucionar un problema las reuniones se eternizaban hasta altas horas de la madrugada. El objetivo era alcanzar el acuerdo costase el tiempo que costase. No importaba perder la voz, no importaba ceder, ni hacer ingenierías mentales para sacar contrapartidas. Había un problema y no se cejaba hasta dar con la solución. Pero estos políticos se han acostumbrado a vaguear por los pasillos del congreso, enredarse en rumores, esperar cualquier palabra del contrincante para perderse en delirantes discursos y debates, buscar trapos sucios, que se dejan sin lavar… cualquier otra cosa que no sea hacer lo que deben.
Y mientras tanto en Cataluña el polvorín sigue aumentando. Ni la mitad está de acuerdo, pero la minoría está optando por la independencia. Han ocupado los escaños democráticos según la Constitución española y hacen uso de ellos para buscar su soberanía. Es como en el Congreso de la Nación, por qué los políticos que no creen en nuestras leyes e instituciones y quieren la independencia ocupan unos escaños que no son para ellos. Estamos al borde de la desobediencia y el Gobierno manda un papelito al Constitucional para que les declare en rebeldía. ¿No hay nadie que convoque un pleno y que se pasen días y días debatiendo para buscar una solución? Que va. No hay nadie que decida sentarse y buscar acercamientos y no divorcios. No hay nadie que quiera ponerse a trabajar en lo que es su oficio.
Se olvidan que son trabajadores nuestros, se olvidan que son nuestros obreros, nuestros gestores, a los que pagamos para ejercer su profesión con honradez, esmero y sobre todo ganas de trabajar. Pero ellos persisten en permanecer en su vieja o nueva poltrona, ensimismados en sí mismos pagamos por nosotros mismos. En vez de ponerse al tajo hasta se les ocurre aconsejarnos por twitter qué libros leer. ¿Para eso les hemos elegido?
Eso sí, todos hasta el Rey están de vacaciones, aunque dispuestos a dejarlas por unas horas, por si a alguien se le ocurre hacer algo. El problema es que ninguno parece tener ganas de trabajar.
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