‘Nature’, la guitarra flamenca más ecológica

18/08/2016

diarioabierto.es. Manuel Rodríguez lleva más de 100 años fabricando guitarras. En mayo pasado, apadrinado por el gitarrista sevillano Raimundo Amador, lanzó Nature, la nueva línea de instrumentos ecológicos de la casa.

«Una guitarra que no me gusta no la cojo, que tengo muchas”, dice el guitarrista sevillano Raimundo Amador. Las del fabricante Manuel Rodríguez deben de gustarle mucho, porque en mayo pasado apadrinó con una jam session en Madrid el lanzamiento de Nature, la nueva línea de instrumentos ecológicos de la casa.

 lutier“Las Nature, como todas las demás de MR, suenan muy bien, electrificadas y sin electrificar. Además, son muy ligeras, incluso las que están fabricadas completamente de madera maciza”, comenta el artista en una breve declaración enviada por correo electrónico.
 Amador, artífice junto a su hermano Rafael de la fusión flamenco-blues que hizo famoso al grupo Pata Negra, es uno de los muchos artistas de renombre que tienen en su colección guitarras españolas de Manuel Rodríguez. Otros son Joaquín Sabina, Carlos Santana, Eric Clapton, Elton John y Stevie Wonder.

Estos instrumentos, algunos de los cuales pueden llegar a valer 20.000 euros, son fabricados en Esquivias, un pueblo de la provincia de Toledo, por una dinastía de lutieres que lleva más de un siglo en el oficio.

 “Mi familia ha pasado dos guerras mundiales y una guerra civil haciendo guitarras. Es el legado que tengo la responsabilidad de mantener por todos los sacrificios que ellos han hecho”, reflexiona Manuel Rodríguez, presidente ejecutivo de la compañía.

La saga empezó en 1905. El abuelo de Rodríguez, hijo de una pareja de artistas gitanos, fabricaba guitarras para las compañías de flamenco en las que actuaban sus padres. Trabajó en varios talleres madrileños hasta que en los cuarenta se asentó como barnizador en el de la familia Ramírez.

En ese mismo local aprendió el oficio su hijo, Manuel Rodríguez Fernández, quien a los 19 años firmó y etiquetó su primera guitarra, por la que cobró 500 pesetas.

En 1955, Rodríguez Fernández montó su propio taller en su casa de Lavapiés, donde atendía pedidos de Francia, Inglaterra y EE UU. En 1959, recién casado y con la ayuda de profesores de la universidad de UCLA, emigró a Los Ángeles. Allí vivió una época dorada, fabricando guitarras para músicos de Hollywood que participaban en la grabación de las bandas sonoras de las películas.

Esta etapa acabó en 1973, cuando la fuerte competencia japonesa, de producción industrial y más barata, le obligó a regresar a España.

La empresa distribuirá 30 modelos en EE UU a través de KMC Music. / Carlos Otiniano Pulido (Cinco Días)

Manuel Rodríguez exporta el 90% de su producción a 120 países, aunque su principal mercado es EE UU. Allí acaba de firmar un acuerdo con KMC Music, uno de los mayores distribuidores de instrumentos musicales del país, por el cual el grupo de Bloomfield (Connecticut)comercializará 10 modelos de MR, de entre 300 y 3.000 euros, a través de sus más de 6.000 tiendas.

Aquí continuó el negocio, ya en colaboración con su hijo mayor Manuel, el actual presidente ejecutivo de la firma, con quien en los ochenta, cuando este era un emprendedor veinteañero, recorrió Europa en un camión Mercedes de cinco toneladas llevando muestras y catálogos.

A pesar de las dificultades, la empresa prosperó como fabricante de guitarras artesanas. Hoy ocupa una nave de 8.000 metros cuadrados a la entrada de Esquivias. En la zona de recibo se exhiben los modelos y los músicos pueden probarlos. En el interior, que parece una enorme carpintería, 50 lutieres elaboran los instrumentos a mano.

“Tenemos 80 modelos, pero queremos reducirlos a 40 para bajar costes de producción”, explica Rodríguez, de 54 años, quien se quedó al frente del negocio a la muerte de su padre en 2009. La guitarra más barata de la marca cuesta 300 euros y la más cara, 20.000. Estas últimas valen así porque han sido hechas con maderas exóticas, algunas de las cuales, como el palo santo de Río, están en peligro de extinción.

Precisamente, para evitar el impacto ambiental de su actividad, MR trabaja únicamente con maderas que cuentan con el sello de gestión forestal FSC que, en el caso del palo santo, certifica que el árbol se cortó antes de que se prohibiera su comercialización, en 1992.

El lanzamiento de Nature, en mayo pasado, se enmarca dentro del compromiso de la compañía con el medioambiente: en lugar de cuatro capas de barniz, la madera recibe solo uno, con lo que se logra un acabado más natural y se reduce la emisión de gases contaminantes.

Para Raimundo Amador, no obstante, lo más importante de Manuel Rodríguez es que todas sus guitarras suenan bien, “no importa sin son más caras o más baratas, me hacen sentir como si fuera de la familia”.

Nacho Bellido, guitarrista y autor de la webBibliotecadelaguitarra.com, comenta que dentro del mercado, las de MR son unas guitarras de calidad media. “Tienen una buena sonoridad y acabado, y son interesantes sus modelos cutaway o de hueco, que siguen un poco el diseño de la marca canadiense Godin”, afirma.

Bellido sostiene que si bien los Rodríguez no son pioneros en el uso de barnices naturales, es decir, de goma laca, que los fabricantes artesanos emplean desde siempre, sí lo son en el de maderas FSC, sobre todo las de calidad AAA, que son muy buscadas en la gama alta de guitarras, “cosa que aún muchos constructores no tienen en cuenta”.

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