Ebury, la institución financiera especializada en intercambio de divisas, espera que el Banco Central Europeo (BCE) amplíe en su reunión del 8 de septiembre su objetivo de compra de bonos 6 meses más y lance una señal de continuidad de los estímulos en el futuro, con el fin de apoyar el lento crecimiento de la economía de la Eurozona. “Cualquier ampliación por debajo de los seis meses será probablemente interpretada como una decepción por los mercados y podría dar un buen impulso al euro esta semana”, señala su informe previo al encuentro del consejo de gobierno del BCE.
El equipo de análisis de Ebury, liderado por Enrique Díaz-Alvarez, no ve una necesidad inmediata de recorte de tipos, porque «por el momento no ha habido suficientes elementos que indiquen que el Brexit haya tenido un impacto negativo significativo en la economía de la Eurozona, como muchos al comienzo temieron». Espera además ver algún tipo de señal que sugiera un posible incremento en el programa de expansión cuantitativa para finales del año.
«El BCE está preparado para ampliar su programa de expansión cuantitativa Los mercados financieros tienen la mirada puesta en la reunión del Banco Central Europeo de este jueves, en Frankfurt, sobre política monetaria. Esperamos que el BCE amplíe su objetivo de compra de bonos seis meses más y lance una señal de continuidad de los estímulos en el futuro, con el fin de apoyar el lento crecimiento de la economía de la Eurozona», señala el informe.
«Desde que Mario Draghi, presidente del BCE, anunció una batería de medidas de estímulo en marzo, las noticias económicas del espacio de moneda única han sido bastante desalentadoras», argumentan los expertos de Ebury, que ven «muy probable» que el BCE reduzca sus previsiones de crecimiento para este año por debajo de su última estimación de 1,7%, y una revisión a la baja, aunque en menor grado, para las previsiones de inflación.
«El BCE ha fallado en lograr su objetivo de inflación durante cuatro años consecutivos», mientras admite que espera que este nivel se mantendrá al menos hasta 2018. La ausencia de presión inflacionista en la Eurozona anticipa una probable extensión, de al menos seis meses, en los programas de compras de activos, actualmente prevista hasta marzo de 2017.
Draghi dará pistas de nuevos movimientos»
«Que nadie espere mañana que el BCE sorprenda con el anuncio de nuevas medidas de política monetaria, aunque Draghi podría ofrecer algunas pistas de cara a los próximos meses, en los que sí se esperan algunas novedades, si tenemos en cuenta el dato de inflación de la zona euro se sitúa en el 0,2%, muy por debajo del mandato del BCE del 2%», opina Carlos Salvador, profesor del Área de Economía e Historia del Cunef.
Este experto también cree que el Banco Central Europeo aprobará una prolongación del programa de compras de deuda pública y corporativa desde marzo hasta finales de 2017. Pero también tiene otras opciones:
1.- Modificación del programa de compras orientada más hacia la deuda de países periféricos como España, donde las rentabilidades siguen estando en terreno positivo. Con ello, el BCE ofrecería un mayor estimulo de crecimiento para los países con problemas de crecimiento. Desde que el BCE inicio su programa de compra de deuda pública (QE) en marzo de 2015 ha realizado una compra total de 1.004 billones de euros. Compras que se han concentrado en su mayor parte en la deuda alemana (237.884 millones), francesa (188.929 millones), italiana (164.345 millones) y española (117.900 millones de euros).
2.-Posible reducción del tipo de interés del depósito, el que pagan los bancos por colocar su exceso de liquidez en el BCE, del 0,4% al -0,5%. «En ningún caso, que nadie espere una mayor reducción del tipo de interés de facilidad marginal de crédito, que es el tipo de interés que cobra el banco central a los bancos por prestarles dinero a un día, que actualmente se sitúa en el 0,25%, y que tiene un efecto directo sobre algunos tipos de referencia como es el Euribor», precisa Salvador. «Una mayor reducción conllevaría una mayor presión sobre el margen de intereses y de beneficios de las entidades bancarias, lo que provocaría una mayor inestabilidad en los diferentes sistemas bancarios europeos, si tenemos en cuenta los recientes problemas de la banca Italiana y la alemana», argumenta el profesor de la Cunef.
3.-Entrada en renta variable. «Es poco probable», porque «conllevaría distorsiones sobre el propio mercado, así como un incremento de las críticas sobre la actuación de política monetaria del BCE», matiza Salvador.
y 4.-Esperar a la Fed. En su reunión del 20 y 21 de septiembre, su presidenta, Janet Yellen, puede proporcionar algunas pistas sobre cuándo se puede llevar a cabo la segunda subida de tipos de interés (en diciembre de 2015 llevó a cabo la primera subida tras la crisis financiera). Los planes iniciales de la Reserva Federal, hasta cuatro subidas este año, se han visto trastocados por la intensa caída del precio del petróleo, la caída en el nivel de crecimiento de la economía china y las consecuencias económicas del Brexit. En un ambiente de incertidumbre, agravado por las elecciones presidenciales en EEUU ( 8 de noviembre), «cobra mayor fuerza que sea en diciembre cuando la Reserva Federal lleve a cabo una nueva subida de los tipos de interés».
Sobre la reunión del Banco de Inglaterra (15 de septiembre) y del Banco de Japón (21 de septiembre), el experto del Cunef considera «muy probable» que lleven a cabo nuevos estímulos monetarios con una rebaja de los tipos de interés.
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