A la segunda fue la vencida. Tras una primera reunión de ‘tanteo’ con los sindicatos, en el, segundo encuentro el Banco Popular mostró todas sus cartas: el ajuste afectará hasta el 20% de la plantilla, entre 2.900 y 3.000 empleados, «dependiendo de la aplicación definitiva de las medidas de optimización». La vía para ese ajuste, el más voluminoso que ha hecho el banco en toda su historia, será, fundamentalmente, las prejubilaciones. El Popular cuenta con cerca de 1.700 empleados con 59 años o más.
Pero la edad no será el único criterio. La disminución de plantilla será mayor en las sucursales con menor rentabilidad por empleado. El banco quiere cerrar, además, 300 oficinas, el 14% del total.
Otras medidas de ajuste es la limitación de días de apertura de las sucursales ubicadas en localidades de menor tamaño, junto a la potenciación de la operativa multicanal y la aceleración de la transformación digital.
Finalmente, en la reunión con los sindicatos se han concretado los cambios organizativos para simplificar las estructuras territoriales de apoyo a la red comercial y los servicios centrales, que sufrirán un adelgazamiento relevante.
«Esta propuesta presentada hoy a los sindicatos tiene por finalidad mejorar la rentabilidad y la eficiencia de la entidad, compromisos adquiridos en el plan de negocio anunciado en la ampliación de capital», explica el banco en un comunicado. «Asimismo, esta reorganización contribuirá a modernizar la estructura del banco», concluye.
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