Los investigadores sospechan que Lula aceptó un tríplex de lujo en Sao Paulo como pago de una de las empresas constructoras que se beneficiaron de la trama en la petrolera estatal Petrobras, que consistía en cobrar comisiones a cambio de contratos públicos.
La acusación de la Fiscalía, conocida la semana pasada, recoge unos presuntos delitos de corrupción pasiva y blanqueo de capitales relativos. El juez Sergio Moro ha entendido que existen suficientes indicios para juzgar al expresidente, según el periódico ‘O Globo’.
Lula, sin embargo, ha negado cualquier delito. «Prueben una corrupción mía y me iré a pie para ser encarcelado», proclamó la semana pasada desde Sao Paulo, en un emotivo discurso en el que lloró hasta tres veces.
Esta causa no es la primera abierta contra Lula, puesto que tiene pendiente otra investigación federal en Brasilia por un supuesto delito de obstrucción a la justicia. En este caso, se analiza si intentó comprar el silencio del exdirector de Petrobras Nestro Cervero, uno de los delatores de la operación ‘Lava Jato’. Por otra parte, las autoridades también indagan en la compra de un inmueble en Atibia con la ayuda de Odebrecht, otra de las compañías señaladas.
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