En la apertura del debate de la cuestión de confianza celebrado en el Parlament, ha explicado que su objetivo principal es pactarlo con el Estado, pero ha advertido de que lo convocará igualmente si no es posible: «O referéndum o referéndum».
Si el Estado se aviene a un referéndum pactado, está dispuesto a negociar la fecha, la pregunta, el quórum y la moratoria; si no se aviene, lo convocará igualmente en setiembre de 2017.
Puigdemot fija dos condiciones para llegar hasta el punto de convocar el referéndum, y las dos atañen a la CUP: primero, superar esta cuestión de confianza; después, que los anticapitalistas le aprueben los Presupuestos de 2017.
Si la CUP le apoya ahora pero no avala las cuentas después, Puigdemont convocará elecciones anticipadas, por lo que todos sus planes de convocar un referéndum en 2017 quedarían en nada.
El presidente ha dado los primeros detalles de cómo organizará la consulta: «la arquitectura» del referéndum recaerá en el vicepresidente Oriol Junqueras como presidente de la comisión de impulso del autogobierno, mientras que el conseller Raül Romeva lo organizará porque es el responsable de participación. Puigdemont encarga la operación política a dos miembros de su gabinete que no son de su partido -Junqueras es de ERC y Romeva independiente-.
El presidente ha dejado claro que, pese a que Junqueras y Romeva organizarán el referéndum, el encargo es responsabilidad de todo el Ejecutivo: «El encargo apelará a todo el Govern y todo el Govern asume la responsabilidad que le corresponde».
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